EL ABURRIMIENTO

Por: Pavlusha K. Luyando Joo

Uno de los grandes males del siglo XXI es el aburrimiento crónico, este fenómeno se ha observado desde hace dos décadas constatándose que numerosas personas se aburren y huyen desesperados de ese estado indeseable e inaguantable. El aburrimiento acontece en lo más íntimo de la persona y provoca un gran vacío existencial y la fuga de si.Todo lo que hay lo siente indiferente y todo carece deimportancia. 

La persona no encuentra nada apasionante con lo cual llenar sus horas y pierde la capacidad de experimentar sensaciones agradables, sintiendo que poco a poco el hastío y la desmotivación van ganando terreno.

Varios estudios psicológicos y sociológicos advierten que una persona aburrida – con respecto a otra que no lo está - se expone a tener conductas adictivas como el consumo de alcohol y estupefacientes, sexo, pornografía, compras compulsivas, ludopatía, adicción al internet, juegos en red (sobre todo los jóvenes); etc.

Se desea desviar la atención del vacío angustiante intentando equivocadamente escapar del tedio a través de adicciones que a la corta o a la larga generan serios problemas de convivencia familiar y social. De allí, la gran necesidad de experimentar ruido y diversión extrema, aglutinarse sin buscar calma, silencio ni serenidad.

Incluso el trabajo se convierte en una forma de evasión del aburrimiento. La persona aburrida se impone mil quehaceres porque le cuesta estar en quietud. Lo paradójico es que la serenidad le produce ansiedad. La persona aburrida muchas veces le cuesta mucho escuchar misa o sentarse en la banca de una capilla, muchos menos rezar, no encuentra sentido en lo espiritual, por ello es frecuente que la fe se debilite o termine abandonando sus creencias.

¿Cuál es el antídoto para prevenir el aburrimiento?

Lo primero que hay que hacer es procurar buscar equilibrio. Nuestra vida necesita no solo de los bienes materiales para subsistir, sino también de los psicológicos y espirituales.

Así como se necesitan alimentos para nutrir el cuerpo, también se necesita del descanso y del ocio sano para disipar nuestra mente. También se necesita de alimento espiritual para el alma. Si no hay equilibrio en el cuidado de estas tres dimensiones: cuerpo, mente y espíritu; la persona se disocia, en cuanto estas tres realidades deben estar en armonía para procurar una buena salud o sentirse bien. Cuando una persona se encuentra en el estado de aburrimiento crónico es un indicador que ha descuidado de alguna forma una de esas tres dimensiones mencionadas.

Por ello mejor es la prevención procurando aprovechar los momentos de Ocio

Procurando alimentarse espiritualmente: A través de lecturas espirituales edificantes, como la biografía de un santo, acerca de cómo procurar ser virtuoso.

Procurando el encuentro consigo mismo y la calma psicológica:

Aquietar el espíritu: Por medio de la reflexión, el autoanálisis. En este punto es muy recomendable que el católico haga un examen de conciencia diario para ver en que ha fallado y que en cosas puede mejorar teniendo como punto de referencia las enseñanzas de Jesús. Las caminatas y acostumbrase al silencio ayudan a esta tarea.

Elevando su cultura:

La asistencia a espectáculos culturales en general, vistas a museos, iglesias y monumentos históricos, la lectura de novelas, libros de historia o de biografías de vidas ilustres son fundamentales para abrir horizontes en el pensamiento, en la inteligencia y en la voluntad. Hoy con la tecnología moderna se tiene audiolibros, conferencias y documentales que ayudan a ello. Una persona que se alimenta de cultura tiene una más amplitud de criterio para la resolución de problemas.

Busca el goce estético: En la naturaleza se ve la creación de Dios, así como en el arte se trasluce la inteligencia del hombre dotado por Dios, por ello la contemplación que se hace en el campo, en la playa, en las obras artísticas (pintura, música; etc.) ayudan a alimentar al espíritu en cuanto al encuentro con lo bello.

Descanso al cuerpo: Muy importante es el descanso y el sueño, el cuerpo no se le debe exprimir ya que lo hace vulnerable tarde o temprano a las enfermedades físicas y mentales, como la ansiedad y la depresión si es que no se descansa.

Descanso al espíritu:  La Oración contemplativa, los retiros, la confesión y comunión frecuente aseguran el alimento espiritual que da la fortaleza espiritual para las distintas situaciones que se presentan en nuestras vidas.

El ocio no es solamente “divertirse” o “disiparse”, es la apertura y comunicación con lo divino. Ayuda encontrar el sentido que necesitamos.

EL SINDROME DE LA VIDA OCUPADA - SVO

EL SINDROME DE LA VIDA OCUPADA - SVO


Por: Pavlusha K. Luyando Joo

 El SVO es un estilo de vida cada vez más habitual y por el que muchas personas deciden llenar de responsabilidades y tareas todo su día a día. Las personas que sufren ese síndrome de la vida ocupada sienten la necesidad constante de no poder parar para descansar y de necesitar constantemente tener que hacer algo para sentirse hiperestimuladas a veces incluso más allá de sus límites. El “Síndrome de la vida ocupada” (SVO), fue bautizado así por el centro de investigación escocés, CPS Research.

Una parte importante de la población está inmersa en un ritmo de vida que no se detiene. Sobrecargados de información, conectados al internet a través del teléfono las 24 horas, y en continua tensión por la dura situación económica y competencia del mundo laboral, llevan a cuestas gran exigencia para poder responder a estos desafíos. Además, deben compaginar todo lo anterior con una vida personal y familiar que igualmente requiere tiempo y dedicación, se dificulta conciliar la vida personal con la laboral, en ocasiones no hay cabida para un tiempo de respiro o de dedicación a uno mismo. La vida familiar y espiritual se ven pospuestas o relegadas totalmente

La saturación de actividades, de información, el poco descanso y el estrés, puede llevar también a las personas a presentar problemas de concentración y memoria, así como empeoramiento en la salud en general.

De igual manera, el hecho de que, en la actualidad, las personas casi todo el tiempo están expuestas a estímulos de los medios de comunicación, empeora el panorama. Finalmente, esto conduce a una situación de estrés, fallas en la memoria y la concentración, ansiedad y depresión. Esto es común que ocurra cuando la vida se enfoca solo en el beneficio material.

Los expertos aclaran que no se trata de olvidos graves, sino de la incapacidad para recordar nombres, cifras, rostros, fechas, o se pasan por alto actividades programadas con anticipación, se pierden objetos, o se actúa de forma mecánica. Cada vez somos más distraídos porque el cerebro tiene dificultades para lidiar con los flujos de información modernos.

Aun así, hay quienes necesitan seguir sintiéndose ocupados el resto del tiempo, todo para huir del aburrimiento y sentirse mejor, pero irremediablemente también con mayor carga de estrés y cansancio.

¿Cuál es la causa?

Un temperamento hipertónico (hiperactivo)

El tipo de educación recibida, enfoque materialista

Presión social

Ausencia de vida espiritual

Desde pequeños se le inculca a tener que estar haciendo siempre algo y a no aburrirse, también está muy vinculado al tipo de sociedad actual en la que constantemente se nos pide estar haciendo algo como sinónimo de éxito o la consigna de que “el tiempo es dinero”.

Consecuencias en la salud física:

Perdida de la memoria

Tensión nerviosa

Insomnio

Hipertensión

Problemas digestivos, respiratorios

Empeoramiento de la salud en general

Consecuencias en la salud mental

Ansiedad,

Depresión

Aislamiento

Irritabilidad

Aburrimiento

Consecuencias sociales y del entorno familiar

Problemas relacionales en el trabajo

Abandono de los deberes familiares

Ausencia afectiva en casa

Consumo de sustancias adictivas

Consecuencias en la Dimensión espiritual

Abandono de la Fe religiosa

Vida enfocada únicamente en lo material

Consejos para terminar con el SVO:

Descanso: Fijar un tiempo de descanso en nuestra rutina diaria para parar y relajarse es muy necesario

Organizar el tiempo, priorizar: Es imprescindible determinar qué es lo más importante y lo accesorio, lo que se debe hacer primero y lo que se deja para después, para ello es muy importante la jerarquía de valores de las actividades realizadas. Aprender a tener orden y prioridad de las actividades realizadas es muy importante.

Saber decir no: Es importante saber renunciar a actividades son imposibles de cumplir y que pueden ir en desmedro de nuestra salud en general. El cuerpo tiene un límite y tal vez sea el momento de tomar decisiones para evitar problemas serios.

Dedicarle un tiempo a Dios diariamente: Así como el cuerpo necesita alimento y descanso, el alma también necesita alimentarse de Dios. Dedicarse unos minutos diarios a la oración, a la contemplación silenciosa del santísimo sacramento en una capilla o en una iglesia es el remedio seguro de muchos trastornos de la salud mental como la ansiedad, el estrés, la desesperanza, la preocupación entre otros. Cuando el espíritu se aquieta hay mayor lucidez mental y orden en las ideas, es posible reflexionar y decidir mejor la forma de realizar nuestras tareas cotidianas, el pensamiento es más coherente gracias a la gracia de Dios. Los estudios de Neurociencias han comprobado que la oración hace que la persona se sienta mucho mas relajada ya que disminuye el tono muscular en los momentos de oración.

No faltar a misa: Dios se manifiesta al hombre a través de los sacramentos. Ir a misa, confesarse regularmente asegura que la gracia de Dios este con nosotros y nos sintamos fortalecidos para no sucumbir a las tentaciones que nos alejan de Él.

Hábitos saludables: La alimentación, el ejercicio físico y el sueño son determinantes. Los especialistas recomiendan al menos siete horas de sueño diarias y realizar actividad física tres veces a la semana para liberar tensiones acumuladas.

Realice una sola actividad por vez, reconocer los propios límites: Los problemas de concentración y estrés ocurren porque se ejecutan varias acciones al mismo tiempo y no se dedica la atención necesaria a lo que se realiza en el instante. Es mejor hacer una cosa bien hecha, que muchas a medias.

Desconéctese en casa: Apague el celular, aléjese del WhatsApp; que sea un tiempo exclusivo para la familia. Además, la mayoría de las personas afirman que compartir con los hijos y con el cónyuge, le llenan de satisfacción, energía y fuerza para afrontar la vida cotidiana.


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