FORMANDO LA CONCIENCIA


Por: Pavlusha Luyando Joo

La libertad se debe educar conforme a los dictámenes de una recta conciencia, por ello es necesario formar una buena conciencia en los niños.

La libertad con una conciencia mal formada, es origen de innumerables males para la persona y para la sociedad.

 La formación de la conciencia es una tarea de toda la vida, es una de la más delicadas y difíciles que existen. La sociedad del futuro depende de cómo vamos hoy a educar desde pequeños a los niños.

 Pero..¿Qué es la conciencia?

La conciencia es la inteligencia del hombre, que dictamina la moralidad de sus acciones, que distingue entre lo lícito y lo ilícito, lo que debe hacer y lo que debe evitar.

La conciencia es el testigo, y el juez; Dios ha puesto la verdad en el corazón de los hombres. Guiarse por una recta conciencia es indudablemente seguir la voluntad divina.

Allí el hombre, se decide por el bien o por el mal, escoge entre el triunfo y la derrota, entre el sacrificio o la renuncia.

La conciencia es el guía, que señala el camino seguro.

Una conciencia que no es recta, se deja llevar por el capricho y se aparta de las normas de la moral.

La conciencia a veces se puede equivocar por ignorancia invencible; es decir, la persona no cae en la cuenta de que la tiene; a pesar de que intuye o pone los medios para darse cuenta; no logra disiparla. Las acciones echas por una conciencia errónea carecen de culpa.

Sin embargo, el hombre muchas veces no pone empeño en averiguar que cosa es lícita o ilícita y entonces su ignorancia es culpable; ya que su ignorancia puede disiparla, pero no quiere.

La conciencia se puede cegar por el hábito del pecado, la costumbre de pecar adormece la conciencia; como si, “se acostumbrara al pecado”. Poco a poco la persona no distingue lo moral de lo inmoral.

Por ello hay que formar la conciencia y establecer el juicio moral. Una conciencia bien formada es recta y veraz.

La educación moderna no debe basarse solamente enseñar conocimientos. La tarea crucial en la actualidad es enseñar a clasificar la gran cantidad de conocimiento que se tiene; ya que no todo conocimiento es bueno sino se puede discernir si es para el bien o para el mal.

 Pero ¿Qué es lo bueno y que es lo malo?

El punto referencial es importantísimo; ya que de de ello depende encontrar la verdad: Dios al centro de todo; condición indispensable para poder discernir.

“Amarás a Dios sobre todas las cosas y el prójimo como a ti mismo”, en eso se resume la enseñanza para encontrar la verdad.

De esta forma en cualquier área de desarrollo humano; sea en cualquier oficio, actividad o profesión, o simplemente en lo mas cotidiano de nuestras actividades; a través de esa enseñanza podremos encontrar el verdadero camino; esa será nuestra conciencia.

Tarea de los padres y maestros: formar la conciencia. Condición indispensable: tener bien formada la conciencia propia. El lenguaje más eficaz: el ejemplo.

El enemigo principal de la conciencia: Los mismos padres, si ellos no tienen la conciencia bien formada, será imposible que formen a sus hijos.

No hay decisión más irracional en las personas que buscan el bien para sus hijos; que dejarlos al libre albedrío; o que los eduque la televisión, la radio o el Internet.

 Si analizáramos con justa rectitud todos estos argumentos, encontraríamos la respuesta del porque el mundo hoy está como está…

En el mundo de hoy, se hace el mal sin creer que se hace el mal, con lo cual no queda espacio para el arrepentimiento ni para la enmienda.

 Algunas reglas para decidir en conciencia:

·        Nunca está permitido hacer el mal para obtener un bien.

·   La “regla de oro”: “Todo [...] cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros” (Mt 7,12; cf  Lc 6, 31; Tb 4, 15).

·  La caridad debe actuar siempre con respeto hacia el prójimo y hacia su conciencia: “Pecando así contra vuestros hermanos, hiriendo su conciencia..., pecáis contra Cristo” (1 Co 8,12). “Lo bueno es [...] no hacer cosa que sea para tu hermano ocasión de caída, tropiezo o debilidad” (Rm 14, 21).


Inician proceso de beatificación de Dante Di Stéfano, salesiano laico con discapacidad

 Inician proceso de beatificación de Dante Di Stéfano, salesiano laico con discapacidad

Redacción ACI Prensa

Texto escogido por Judith Vargas


La Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz (Argentina) anunció el inicio del proceso diocesano de beatificación de Dante Di Stéfano, salesiano cooperador argentino y animador del Movimiento Juvenil Salesiano.

En su cuenta oficial de Facebook, la Arquidiócesis anunció que el proceso tuvo inicio el 9 de junio en la parroquia Juan Bosco de Santa Fe y estuvo presidida por el Arzobispo Sergio Fenoy.

La Comisión por la Causa de Beatificación indica que Dante Di Stéfano fue un “joven santafesino admirado por su fe y aceptación alegre de la voluntad de Dios”.

“Miró la vida con los ojos de Dios, pues quedó ciego a los 20 años de edad. Fue animador juvenil salesiano en la parroquia Don Bosco de Santa Fe hasta el día de su muerte. Vivió y murió como un gran santo, víctima de una terrible enfermedad”, indicó en sus redes sociales oficiales.

Dante Pablo Di Stéfano nació en la ciudad de Santa Fe (Argentina) el 25 de septiembre de 1951, con una parálisis facial. Su niñez y adolescencia estuvo marcada por una buena formación católica por parte de sus padres.

Empezó sus estudios universitarios en 1970 en la Facultad de Ciencias Económicas, en Santa Fe. Sin embargo, solo pudo estudiar hasta 1972, porque a los 22 años le diagnosticaron ceguera y rápidamente perdió por completo la vista.

Durante el transcurso de 1974, Dante llegó a la Casa Salesiana “San Juan Don Bosco” de Santa Fe, donde recibió acompañamiento espiritual durante 10 años gracias al párroco P. José Di Bárbora.

El sacerdote encomendó a uno de sus jóvenes la misión de acercar a Dante a la Iglesia, ya que atravesaba una fuerte crisis personal y de fe. A partir de ese momento, Dante redefine su vida, se entrega a Dios y empieza a tener una activa y destacada participación en los grupos juveniles, a pesar de su discapacidad.

El 25 de diciembre de 1988, Dante se cae en su casa y se quiebra la cadera. Luego, se le formó una bola en el estómago, ya que su vejiga dejó de funcionar y comenzó a retener líquidos.

Tuvo que ser alimentado por sonda durante varios meses de internamiento. Finalmente fue operado para colocarle una prótesis, pero su cuerpo terminó por rechazarla. Se produjo una infección y vuelven a operarlo para extraerla. Nunca más volvió a ponerse de pie.

Sobrellevaba sus días con sonda, infecciones, muy delgado y con escaras que dañaban su cuerpo, que comenzó a emanar un olor desagradable que muchas veces generaba rechazo. 

“Dante, a pesar de haber perdido la vista, continuaba animadamente su tarea de comunicar el Evangelio, atrayendo para Jesús a los jóvenes y, aún en el hospital gravemente enfermo, ofrecía una palabra para que sea comunicada a los demás”, dijo Pablo Toledo, miembro de la Comisión por la Causa de Beatificación, a Radio María Argentina.

En su libro biográfico “Creyó contra toda esperanza” se lee sobre el final de su vida: “Parecía utópico. Dante, ciego, agotado, sin fuerzas, casi tullido, podía haberse arrinconado en su casa, pero sacando fuerzas desde donde no las tenía pasó todos esos años, alentando, aconsejando, animando, sosteniendo y reforzando”.

“Los jóvenes y los adolescentes se apoyaban sobre él, y él con una sonrisa siempre abierta y dispuesta se encargaba de disimular bien la necesidad que tenía de ser sostenido y alentado”, añade.


El libro también recuerda que Dante fue un “asiduo partícipe del sacramento de la Reconciliación, al que se acercaba periódica y regularmente”.

“Gracias a esa delicadeza interior estaba siempre preparado y ávido de recibir a Jesús Eucaristía. No podía vivir sin la Comunión: era la fuente de fortaleza que sostenía su debilidad. Y el Espíritu hacía maravillas a través de su pobreza”, indica.

En sus últimos días, previo a su fallecimiento 31 de julio de 1989, Dante escribió: “El amor de Dios ha querido llevarme por un camino maravilloso, pero muy rechazado por nuestra faz humana”.

“Tengo jornadas de intenso dolor físico y jornadas enteras sin que el sueño aparezca. Pero en este dolor, pocas veces he perdido la ‘paz interna’. Alguna vez he tenido la experiencia de sentirme en el camino del Calvario, imaginando el inmenso madero en mis manos; me hace bien, porque es como que le encuentro sentido al dolor”.

Y continuó: “Y muchas veces en madrugadas de insomnio, me imaginé en la capilla junto a ustedes sintiéndome iglesia; eso sí, siempre me ubico al lado suyo a su derecha, y hasta me parece sentir el roce de la tela de su hábito”.

“Más que nunca le pido que estemos unidos en la oración, sabiendo que todo es amor de Dios. Abracémonos a quien es la Vida y sigamos construyendo esta ‘civilización del amor’ soñadas por muchos y contraídas por algunos menos. Con un abrazo afectuosísimo desde el corazón de María Auxiliadora, le digo hasta pronto”, concluyó.

Dante Di Stefano, un joven santafesino admirado por su fe y aceptación alegre de la voluntad de Dios y cuya causa de beatificación comenzó oficialmente hace unos días.

Dante, salesiano cooperador y animador del Movimiento Juvenil Salesiano, nació el 25 de septiembre de 1951 en Santa Fe y murió el 31 de julio de 1989 como consecuencia de una extraña y dolorosa enfermedad, y dio testimonio de santidad entre los suyos hasta el último instante de su vida.

Para traernos su historia nos acompañó Pablo Toledo, quien preside la Asociación Pro-beatificación de Dante Di Stefano y fue uno de los muchos amigos del Siervo de Dios:

“Tuve la inmensa alegría de haber compartido muchísimo con él. Es el ‘santo de vaqueros y zapatillas’, el de la puerta del lado, un chico que nos dejó el mensaje de que la santidad sí se puede y que es para todos. Él lo hizo posible”, comenzó diciendo Pablo.

“Convivimos con un santito de nuestros días, era un santito de nosotros y la Iglesia giró su mirada hacia él, su apostolado y su huella y vio que hay algo distinto en él”.

Dante, a pesar de haber perdido la vista, continuaba animadamente su tarea de comunicar el Evangelio, atrayendo para Jesús a los jóvenes y, aún en el hospital gravemente enfermo, ofrecía una palabra para que sea comunicada a los demás.

“Dante empieza a vivir solamente del Espíritu Santo porque humanamente estaba deshecho y, aun así, perdonaba, ofrecía, justificaba, transformaba y rezaba por los demás. Tomó su dolor como un viático para llegar a la Casa de Padre”, destacó Pablo.

 


Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-27):

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-27):

Lectura escogida por: Richard Jesús


En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

Palabra del Señor

Reflexión: queridos hermanos en la lectura del evangelio de hoy vemos que Jesús eleva una oración de bendición y de agradecimiento al padre, porque ha revelado a los pobres y a los sencillos el misterio del reino de los cielos; después, revela la relación íntima y única entre él y el padre.      

Jesús alaba al padre, porque ha mantenido los secretos de su reino, de su verdad, ocultos "a los sabios y a los entendidos". los llama así con un velo de ironía, porque presumen de ser sabios, eruditos, y por eso tienen el corazón cerrado, muy a menudo.  la verdadera sabiduría viene también del corazón, no se trata solo de entender ideas:  la verdadera sabiduría entra también en el corazón.  Y si sabes muchas cosas, pero; tienes el corazón cerrado, no eres sabio. 

Jesús dice que los misterios de su padre se revelan a los "pequeños", a los que se abren con confianza a su palabra de salvación, que abren su corazón a la palabra de salvación, que sienten la necesidad de él y lo esperan todo de él.  un corazón abierto y confiado hacia el señor.                           

El secreto de la verdadera grandeza está en hacerse como niño, tal es la verdadera humildad sin la cual no se puede ser hijo del padre celestial.    por eso Jesús puso a los niños en medio de la gente para explicar que hay que hacerse como ellos para entrar al reino de los cielos. son los pobres de corazón los humildes y los mansos, es decir; personas que no son soberbias orgullosas autosuficientes que se centran en sus facultades humanas y la posesión de bienes materiales.


LA VIRTUD DE LA CASTIDAD

Por: Luz Encalada

Es parte de la virtud de la templanza, pero dado que hoy en día se la menosprecia, es necesario tratarla con mayor profundidad. Según nuestro C.I.C dice: en su numeral (2339) la castidad implica un aprendizaje del dominio de si, que es una pedagogía de la libertad humana.

Para el cristiano la castidad es reservarse para el amor, luchando contra sus principales enemigos en nuestra sociedad:

Masturbación

Pornografía

Falta de pudor

Bailes sensuales

Malos pensamientos                                                                                                      

Ejemplo: la masturbación y la sexualidad desligada de la unión matrimonial y de la procreación es un pecado gravísimo, ya que el fin sería utilizar a la otra persona para satisfacer nuestras necesidades sexuales.

He aquí la causa y la ruina eterna de tantos jóvenes… se han confesado pero la culpa contra la bella virtud las ha confesado mal o las han callado a propósito (San juan Bosco).

La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado.

2340 CI.C: el que quiere permanecer fiel a la promesa de su bautismo y resistir las tentaciones debe poner los medios para ello:

·        El conocimiento de si, la práctica de una ascesis adaptada a las situaciones encontradas.

·        La obediencia a los mandamientos divinos

·        La práctica de las virtudes morales

·        La práctica de la oración.

·        Escuchar la palabra de DIOS

·        Caminar en comunidad

·        confesarnos

Las siguientes citas bíblicas nos ayudaran a profundizar un poco más:

·        1Cor 6 (12-20)

·        Mt 5-28

Partiendo de la palabra de DIOS nosotros somos personas según la antropología revelada por SAN PABLO, él nos dice que se da en tres niveles.

·        El cuerpo

·        El espíritu (psique)

·        El alma, corazón

Por eso el cuerpo refleja lo que nosotros pensamos vivimos y sentimos.

 “La castidad nos recompone; nos devuelve a la unidad que habíamos perdido dispersándonos” (San Agustín, confesiones 10,29; 40)

Sin embargo, la raíz de estos pecados esta principalmente en el corazón del hombre.

También saber que cultivar esta virtud es una gracia del espíritu santo, forma parte de nuestro camino desde que nacemos hasta que el señor nos llame.

 

 

 

 

 

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