Por: Luz Encalada
Es parte de la virtud de la templanza,
pero dado que hoy en día se la menosprecia, es necesario tratarla con mayor
profundidad. Según nuestro C.I.C dice: en su numeral (2339) la castidad implica
un aprendizaje del dominio de si, que es una pedagogía de la libertad humana. Para el cristiano la castidad es reservarse para el amor, luchando contra sus principales enemigos en nuestra sociedad:
Masturbación
Pornografía
Falta de pudor
Bailes sensuales
Malos pensamientos
Ejemplo: la masturbación y la sexualidad desligada de la unión matrimonial y de la procreación es un pecado gravísimo, ya que el fin sería utilizar a la otra persona para satisfacer nuestras necesidades sexuales.
He aquí la causa y la ruina eterna de tantos
jóvenes… se han confesado pero la culpa contra la bella virtud las ha confesado
mal o las han callado a propósito (San juan Bosco).
La alternativa es clara: o el hombre
controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace
desgraciado.
2340 CI.C: el que quiere permanecer fiel
a la promesa de su bautismo y resistir las tentaciones debe poner los medios
para ello:
·
El conocimiento
de si, la práctica de una ascesis adaptada a las situaciones encontradas.
·
La obediencia a
los mandamientos divinos
·
La práctica de
las virtudes morales
·
La práctica de la
oración.
·
Escuchar la
palabra de DIOS
·
Caminar en
comunidad
· confesarnos
Las siguientes citas bíblicas nos ayudaran a
profundizar un poco más:
·
1Cor 6 (12-20)
·
Mt 5-28
Partiendo de la palabra de DIOS
nosotros somos personas según la antropología revelada por SAN PABLO, él nos
dice que se da en tres niveles.
·
El cuerpo
·
El espíritu
(psique)
·
El alma, corazón
Por eso el cuerpo refleja lo que
nosotros pensamos vivimos y sentimos.
“La castidad nos recompone; nos devuelve a la
unidad que habíamos perdido dispersándonos” (San Agustín, confesiones 10,29;
40)
Sin
embargo, la raíz de estos pecados esta principalmente en el corazón del hombre.
También
saber que cultivar esta virtud es una gracia del espíritu santo, forma parte de
nuestro camino desde que nacemos hasta que el señor nos llame.

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