La verdad prohibida: La ley natural

 

La verdad prohibida: La ley natural

Fuente: Religión en Libertad

Es perseguida a conciencia por los poderes modernos, pero resiste en pie y conserva gran parte del apoyo social: se llama Ley Natural.

La razón es la luz que ilumina el conocimiento de la Ley Natural, la gran perseguida de nuestro tiempo.

La razón es la luz que ilumina el conocimiento de la Ley Natural, la gran perseguida de nuestro tiempo.Bruno van der Kraan / Unsplash

24.02.2026 | 07:26

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    ¿Cuál es la raíz de la violencia verbal, mediática, política, jurídica e incluso física con la que, últimamente, se reacciona ante determinadas posiciones existenciales? No son las opiniones, ni las ideologías, ni los dogmas religiosos, ni las conductas delictivas, ni las estrategias partidistas, ni la derecha o la izquierda, ni siquiera una coyuntura electoral o bélica. La raíz es más honda, más decisiva y, para el hombre contemporáneo algo más incómodo y detestable, algo mentalmente prohibido: la reivindicación de la Ley Natural como criterio objetivo.

    El contraste entre la ideología y la ciencia

    Durante los últimos siglos, con la hegemonía de las filosofías postmetafísicas, Occidente vive anclado en una idea delirante: que todas las cuestiones morales pueden resolverse por mayoría, por consenso, ideológicamente o por ingeniería jurídica o social. Que no hay verdades o bienes previos, ni fines inscritos en la naturaleza, ni límites anteriores al Estado o al deseo. Todo es negociable. Todo es revisable. Todo es “cocinable”.

    Paradójicamente, las ciencias han seguido una trayectoria distinta. Mientras se desprendían de mitos y presupuestos indemostrados, progresivamente se comprometían con la evidencia empírica y con la formulación de leyes cada vez más rigurosas, universales y verificables; leyes que describen una regularidad objetiva del mundo y que, en último término, remiten -aunque no siempre se admita- a una racionalidad inscrita en la propia estructura de lo real, o sea, en sentido amplio, a la Ley Natural. Esa misma Ley que buena parte de las humanidades contemporáneas ha relegado, cuando no proscrito, al cambiar el foco del estudio de la realidad objetiva al sujeto subjetivo, en nombre de la sospecha o del constructivismo radical. 

    El contraste es elocuente. Mientras la ciencia, aferrada a verdades observables -aunque, con frecuencia, sin mirar hacia su fundamento último- ha progresado de modo exponencial hasta el punto de domesticar la materia hasta hacerla “pensar”, el pensamiento humanístico y cultural, desvinculándose de toda referencia a la verdad, corre el riesgo de diluirse en narrativas autorreferenciales, experimentaciones subjetivas y nuevos dogmatismos disfrazados de emancipación. 

    La consecuencia es una brecha creciente: sin una base ética y antropológica sólida, la gestión de los avances científico-tecnológicos se vuelve casi imposible. Y aquello que no se integra en un horizonte con sentido último termina, con frecuencia, volviéndose pernicioso. Pero esto es harina de otro costal.

    La ley natural y la razón

    Sirva la anterior reflexión para mostrar que la Ley Natural no es una doctrina religiosa encubierta ni un dogma confesional. Es una afirmación racional elemental que, en el fondo, sirve para dominar la naturaleza, tanto material como inmaterial. 

    Existen realidades objetivas, cognoscibles por la razón, anteriores a la invención ideológica, a las decisiones del poder político o al consenso social. Nuestra inteligencia está llamada a descubrirlas y nuestra voluntad a acatarlas. En reflexión de Aristóteles, anterior a cualquier religión actual, "la ley común es la que es conforme a la naturaleza; pues hay una justicia y una injusticia naturales que todos, aun sin pacto, reconocen" (Retórica, Libro I, cap. 13). 

    • Los cuerpos que pesan caen. El fuego quema. El electrón tiene carga negativa. La belleza es bella porque es verdadera y buena, no por consenso. La vida humana es un bien primario. A los enfermos sufrientes hay que cuidarlos buscando su alivio. La ancianidad es venerable. Los pulmones son para respirar y el tubo digestivo para alimentarse y expulsar los residuos. La función última del aparato reproductor es perpetuar la especie. El cuerpo humano tiene un significado esponsal. La sexualidad implica a toda la persona. El amor verdadero aspira a la totalidad y a la permanencia. El amor no verdadero hiere lo más profundo de la afectividad. La familia es la unión matrimonial entre un hombre y una mujer, ahora esposo y esposa, más la prole, si la hay. La infancia es un bien inviolable que se debe custodiar y proteger. La comunidad política no es una ocurrencia administrativa sino un medio ordenado al bien común. Para ganarse el sustento las personas sanas y en su sano juicio -procedan de donde procedan- tienen que trabajar y no pueden vivir de los que sí trabajan o delinquiendo. La propiedad privada es un derecho natural. La autoridad no surge de la fuerza ni de las ideologías, sino de la verdad

    Esto es un torpedo en la línea de flotación para la mentalidad actual: no todo puede decidirse por la ideología del momento o por consenso, porque cualquier opinión arbitraria, aunque esté respaldada dogmática o numéricamente, no es una “verdad” necesariamente verdadera.

    Y aquí comienza el lío.

    La actitud del poder

    Los Estados modernos y las diversas organizaciones supranacionales que gobiernan el mundo han pasado, al tomar algunas decisiones, de ser administradores de lo real a inventores de la realidad, muchas veces a favor de intereses poco enfocados al bien común. 

    Sin embargo, históricamente, mientras la autoridad se ajustó a la idea de Ley Natural, de forma más o menos acertada, experimentó límites impuestos por la razón

    • Podía administrar, regular, organizar, proteger o robar, abusar, violar, matar o lo que fuera. Pero no se atrevía a redefinir la verdad. Aun habiendo muchos errores y abusos, la autoridad no podía declarar cuándo la vida de un individuo empieza a ser vida humana, no podía afirmar que el sexo es solo una elección, no podía arrogarse el derecho de formar la conciencia moral de los niños contra la familia ni atreverse a redefinir ésta, no podía determinar cuándo una vida es digna o indigna de ser vivida, no podía modificar la finalidad del aparato reproductor, distinguía el bien del mal aunque luego hiciera lo que le diera la gana, no podía modificar el relato a conveniencia… 

    La mayoría de estas cosas ni siquiera se concebían y, mucho menos, como posible materia de una ley positiva generada por los hombres.

    Al perder de vista la Ley Natural, la autoridad deja de ser árbitro y administradora de lo real para erigirse en ingeniera de su “verdad” y, al mismo tiempo, en censora de la verdad verdadera. Hacer que una falsedad parezca verdad, muchas veces disfrazándola de pseudociencia, no solo la normaliza, sino que la convierte en ley obligatoria y en criterio de exclusión y persecución para quienes se resistan.

    Un caso paradigmático: el aborto

    Nada expresa mejor este choque que el aborto. Aunque se ha practicado trágicamente a lo largo de la historia, casi todas las culturas lo han considerado un mal moral grave. 

    Hoy, sin embargo, sostener que eliminar una vida humana inocente es, al menos, moralmente cuestionable ya no te hace un hombre de bien, sino un insensible o un fanático

    • ¿Por qué? Porque esa afirmación introduce un límite absoluto allí donde muchas ideologías solo admiten límites relativos; porque niega que el deseo se transforme automáticamente en derecho; porque recuerda que los actos tienen consecuencias; y porque sostiene que existe alguien -el no nacido- que no puede ser sacrificado en nombre de un bien ontológicamente menor. 

    En el fondo, apela a una verdad incómoda: no todo puede subordinarse a la propia tranquilidad, especialmente cuando está en juego la vida de tu propio hijo. Y precisamente por eso, más que debatirse, con frecuencia se descalifica.

    El menor

    El conflicto se intensifica cuando la Ley Natural se invoca para defender a los menores

    En ese terreno se rozan varias sensibilidades

    • la relación entre la autoridad del Estado y la de los padres; 
    • la consideración del sexo como elemento accidental o como dato constitutivo de la persona; 
    • y la tensión entre la autonomía individual y un orden objetivo del ser de las cosas. 

    En ese contexto, sostener que un menor no puede autodeterminar su sexo sin límites, que necesita protección frente a presiones ideológicas o que su cuerpo no es un material moldeable a voluntad, es calificado por algunos como “discurso de odio”. No porque lo sea -más bien al revés-, sino porque cuestiona presupuestos ideológicos establecidos. 

    El menor termina entonces situado en el centro de una disputa antropológica y como posible negocio futuro de las farmacéuticas y de los cirujanos comprometidos con la causa. Así, quienes proponen cautela o límites suelen ser presentados como adversarios, más que como interlocutores válidos.

    El odio a la Ley Natural

    No solo en lo puramente antropológico, sino también en lo político, la Ley Natural resulta incómoda. Reconocer que existen comunidades históricas reales, lealtades no contractuales, un bien común que no se reduce a intereses individuales, es incompatible con una visión del poder basada en individuos solitarios y estructuras burocráticas expansivas e intrusivas. Por eso, la defensa de la nación, de la patria, de la soberanía o de la unidad política se considera extremista. No se rebate: rápidamente se encasilla, mentando fantasmas del pasado.

    Sin embargo, no existen argumentos que desmonten fácilmente la Ley Natural. Esta tiene una característica difícil de encajar para cualquier poder con vocación totalitaria: no depende de él. No necesita mayoría parlamentaria, ni propaganda engañosa, ni apoyo mediático, ni confirmación académica. Es un criterio externo que es según el ser de las cosas. Se demuestra a sí misma de forma ineludible: es lo que la razón pura puede observar. 

    Por eso, todo poder que no reconoce límites que lo trasciendan acaba reaccionando del mismo modo: no dialoga, clasifica; no refuta, estigmatiza. Recurre a la etiqueta, al ostracismo, a la proscripción; despliega violencia verbal, jurídica y, si se tercia, también física. “Extrema derecha”. “Fanatismo”. “Discurso de odio”. “Fascismo”. “Fachosfera”. No busca esclarecer, sino aislar; no pretende convencer, sino desactivar. Propone el linchamiento mediático -y a veces algo más- y la sanción administrativa o penal como sustitutos del debate. No son razones: son reflejos defensivos, cerrados a la realidad, totalmente ciegos y sordos.

    El verdadero escándalo de la Ley Natural no es que sea antigua, ni religiosa, ni conservadora. Es que niega al poder la última palabra sobre la realidad

    • Afirma que hay realidades que no pueden redefinirse sin destruirlas. 
    • Que hay cosas que no se pueden tocar sin pagar, en algún momento, un precio carísimo. 
    • Que existe el bien objetivo y que también es posible su ausencia, que son situaciones diferenciables y que el bien es la elección correcta. 

    Así, a esta época, que ha hecho del deseo su ley, del Estado su cómplice y del derecho su guardián, la Ley Natural le resulta muy incómoda, le resulta “la verdad prohibida”.

    Por eso, la Ley Natural no se discute: se persigue. Y quien la defiende deja de ser un interlocutor válido porque habla un lenguaje distinto e ininteligible. En profecía de Chesterton -más o menos literal-, ya ha llegado el tiempo en el que es necesario desenvainar la espada para afirmar que la hierba es verde.

    La mayoría aplastada que resiste

    En el fondo, la mayoría silenciosa no aspira a utopías ni a experimentos antropológicos: 

    • Desea una vida ordinaria, inteligible y estable; un marco jurídico igualmente sobrio, que facilite el bien, proteja la libertad de conciencia y garantice el derecho a pensar, creer y orientar la propia existencia hacia una vida lograda, sin artificios ni imposiciones. 
    • Aspira a que el acto de votar tenga contenido real y transparente; a que el mandato democrático salido de las urnas no sea reinterpretado después por élites políticas o instancias supranacionales que se arrogan la potestad de redefinir la realidad, multiplicar derechos nominales o imponer normas que nadie ha solicitado y que con frecuencia colisionan con el bien común. 
    • Reclama también una legislación proporcionada, no sobredimensionada e invasiva: leyes que respondan a necesidades reales y no a agendas ideológicas o a la presión de minorías organizadas, que se metan en tu vida o en la de los tuyos sin permiso. Porque cuando la norma se desvincula de lo razonable y de la estructura objetiva de lo humano, termina dañando aquello mismo que dice proteger.

    Por eso existe, aun sin saberlo formalmente, una creciente resistencia a aceptar la tesis -repetida por todas las ideologías- de que puede construirse un mundo mejor legislando contra la Ley Natural. Hacerlo no es únicamente un error estratégico o una licencia ideológica; es una imposibilidad en el plano ontológico: una contradicción en el orden del ser

    Ninguna norma que niegue la estructura intima de la realidad humana puede generar armonía duradera, ni en la esfera personal, ni en la familiar, ni en la social, ni en la cultural. En este contexto se comprende el redireccionamiento del voto que observamos en elecciones recientes, tanto en España como en otros países de tradición cultural semejante. 

    Una parte creciente de la población .especialmente los más jóvenes- comienza a percibir las tensiones acumuladas de un proyecto erróneo que, desde la Ilustración y la Revolución Francesa, prometió emancipación ilimitada a costa de desvincular la libertad de la verdad. Empiezan a darse cuenta de que se les ha vendido una brújula estropeada, que no señala el norte, sino intereses desviados. 

    Sin embargo, los gobernantes y el cuarto poder que los jalea no se dan cuenta de que las interpretaciones que hacen para explicar estos resultados electorales son, en gran medida, autorreferenciales: repiten los mismos mantras ideológicos desde los que se ha leído la realidad durante décadas ya que es imposible para ellos salir de su cosmogonía: que si voto de castigo, que si radicalización social, que si viene la fachosfera... Se analizan los síntomas sin cuestionar el paradigma que los ha producido. 

    Sin embargo, en su raíz, estos resultados expresan precisamente el malestar acumulado ante ese proyecto y la intuición -cada vez más extendida- de que no todo es construible ni redefinible sin un gran coste antropológico. Muchos empiezan a estar hartos de que se penalice la verdad y se obligue a decir que los elefantes vuelan. ¡Ahora, que nadie se lleve las manos a la cabeza!

    Las mujeres en Afganistán tienen prohibido escribir: adiós a los libros de poetisas y ensayistas

     

    Las mujeres en Afganistán tienen prohibido escribir: adiós a los libros de poetisas y ensayistas

    Fuente: Religion en Libertad

    Los textos preparados por mujeres han sido prohibidos en las universidades, las librerías y las escuelas del emirato islámico.

    La posibilidad para las mujeres afganas de formarse y formar a otros se ha desplomado tras el regreso de los talibanes al poder en 2021.

    La posibilidad para las mujeres afganas de formarse y formar a otros se ha desplomado tras el regreso de los talibanes al poder en 2021.


    ¿Cuál es la situación de las mujeres en Afganistán? Khadija Haidari nos lo explica presentándonos en Avvenire casos concretos:

    Leila, profesora

    Leila, profesora universitaria en el oeste de Afganistán, tardó dos años en escribir su manual: versaba sobre la "gestión de proyectos", es decir, sobre cómo utilizar de manera eficiente recursos como el tiempo, el capital y la mano de obra. 

    Su libro, al igual que los escritos por otras decenas de mujeres, ha sido prohibidos bajo el régimen talibán: "Había traducido varias fuentes al inglés para completar mi libro, que trata sobre la aplicación de estándares de calidad mediante herramientas y técnicas científicas destinadas al éxito de proyectos nacionales y comerciales". 

    El libro se utilizaba como texto para estudiantes universitarios. Pero después de que los talibanes tomaran el poder, llegó la orden de retirarlo. "Cuando pregunté el motivo, me respondieron que, como la autora era una mujer, debía ser retirado", cuenta Leila. 

    Desde que, en diciembre de 2022, fue privada de su cátedra en la universidad, después de que los talibanes prohibieran la educación de las niñas, Leila solo ha conseguido publicar un artículo académico en una revista internacional. Hoy confiesa que ya no tiene fuerzas para escribir: "Tengo que terminar un estudio, pero ya no tengo motivación. Imaginen que se encuentran en una encrucijada oscura, sin saber qué camino tomar; miren en la dirección que miren, solo hay oscuridad".

    Investigadoras y académicas en la lista negra de los talibanes

    En agosto de 2025, el Ministerio de Educación Superior de los talibanes emitió dos directivas diferentes para las universidades de todo el país, ordenándoles que dejaran de impartir 18 asignaturas académicas y que dejaran de utilizar 640 libros de texto y otros materiales didácticos. Más de 140 títulos fueron prohibidos solo porque sus autoras eran mujeres

    Una de las órdenes afirma que las materias prohibidas "se consideraron contrarias a la sharia y a las políticas del Gobierno y, por lo tanto, se han sido eliminadas del plan de estudios". 

    Entre las autoras incluidas en la lista negra se encuentran académicas con más de treinta años de experiencia en la enseñanza y una larga carrera en la investigación. Muchos activistas sostienen que se trata de otro intento sistemático por parte de los talibanes de borrar la voz de las mujeres de la vida pública. Los libros de texto escritos por mujeres desafían la ideología de los talibanes, observa un profesor, por el mero hecho de existir: "¿Cómo se puede prohibir a una mujer enseñar o estudiar y, al mismo tiempo, permitir que los alumnos estudien un libro escrito por ella?".

    Zohra

    Zohra (nombre ficticio, como todos los demás en este artículo) tiene 37 años y escribe libros infantiles desde 2017. "Mi objetivo es ayudar a los niños afganos a prepararse mental y emocionalmente para aprender diferentes materias antes de ir a la escuela", explica. 

    Sus libros utilizan imágenes de niños y dibujos animados para facilitar el acercamiento a materias como las matemáticas. Pero cuando en noviembre del año pasado se dirigió al Ministerio de Información y Cultura, gestionado por los talibanes, para obtener una licencia de impresión, se la denegaron. "Me dijeron que no podía utilizar imágenes de seres vivos, en particular de niñas", recuerda: "Me dijeron que si incluía la imagen de una niña, esta tendría que llevar el hiyab islámico. De lo contrario, mis libros no se imprimirían en Afganistán". 

    A pesar de las prohibiciones y limitaciones, Zohra sigue trabajando en nuevas publicaciones. "Creo que estos libros permanecerán como legado de la resistencia de las mujeres en la historia de Afganistán", concluye.

    En octubre de 2024, los talibanes distribuyeron a los libreros otra lista de 433 libros prohibidos. Entre ellos, 18 títulos escritos por mujeres, nueve de las cuales eran autoras afganas. Entre las escritoras afganas prohibidas se encuentran Saeqa Hadiya Yazdanwali, Atifa Tayeb, Fatema Jafari, Marzia Mohammadzada, Shakiba Hashemi, Sohaila Aman, Sediqa Hosseini, Nawida Khushbo y Aqila Nargis Rahmani. 

    Independientemente del tema tratado, por el momento los talibanes han considerado sus obras "contrarias a los intereses nacionales y a la sharia". La prohibición también incluye libros de autoras internacionales como Rachel Hollis, Reshma Saujani y la biografía de Malala Yousafzai, Yo soy Malala

    Nazanin

    En Afganistán, algunas mujeres siguen escribiendo, a menudo corriendo grandes riesgos. Nazanin, de 25 años, vive en una provincia cercana a Kabul y escribe relatos cortos y ensayos. "A veces me parece que el cañón del rifle de los talibanes apunta directamente a mi garganta", dice: "La ciudad está tan militarizada que nos encontramos con hombres armados a cada paso. Para mí, escribir es resistencia, es mantenerme firme. Mi situación es muy difícil, pero quiero utilizar la escritura para documentar lo que está ocurriendo, para el futuro". 

    En noviembre de 2024, el periódico independiente en línea Hasht e Subh Daily [8 am Daily] informó de que los funcionarios talibanes de la provincia de Kapisa habían recogido los libros escritos por mujeres de las bibliotecas de las escuelas femeninas.

    Suraya

    Suraya, una profesora de 34 años, confirma lo que ocurrió hace año y medio: "Sí, los talibanes dieron la orden de hacer desaparecer todos los libros escritos por mujeres". 

    En ciudades como Kandahar (el corazón religioso integrista del país, donde se origina el poder de los talibanes), las librerías rara vez tienen en stock obras de escritoras. 

    "En nuestra librería, apenas hay libros escritos por mujeres", dice un librero que prefiere permanecer en el anonimato por razones de seguridad: "Incluso la foto de una mujer en la portada de una revista puede ser un problema".

    Mana, 34 años: mi novela toma forma en silencio

    Mana, de 34 años, poetisa y escritora que vive en el oeste de Afganistán, no ha dejado de trabajar a pesar de los riesgos. "Cuando decidí publicar mi primer libro, en ningún momento tuve en cuenta a los editores afganos", dice: "Bajo el régimen talibán, para una autora es peligroso publicar un libro". 

    Ahora está escribiendo su segunda novela, pero afirma que, aunque su libro no es político, "el simple hecho de ser una mujer y escribir puede salir muy caro". Por ahora, prefiere "seguir escribiendo en un rincón tranquilo". Las mujeres borradas de la historia.

    • Texto elaborado por "Zan Times", con la colaboración de Arya

    La monja que desafió a nazis y soviéticos y sacó una bomba de relojería de su parroquia

     La monja que desafió a nazis y soviéticos y sacó una bomba de relojería de su parroquia

    Fuente: Religion en Libertad

    La hermana Iwona Król, enfermera, considerada heroína silenciosa en Polonia, en proceso de beatificación.

    Las isabelinas polacas quieren beatificar a Iwona Król, monja enfermera valiente en la Segunda Guerra Mundial

    Las isabelinas polacas quieren beatificar a Iwona Król, monja enfermera valiente en la Segunda Guerra Mundial


    La religiosa isabelina Iwona Król (1908-1990) vivió en la atribulada Polonia de la Segunda Guerra Mundial y la dictadura comunista posterior. Por un lado, se puede ver como una silenciosa monja que atendía a niños y enfermos sin llamar la atención. "Ningún diario la mencionó nunca", dice la postuladora de su causa de canonización.

    Pero, por otro lado, fue una mujer valiente que con discreción actuó en situaciones muy peligrosas, entre nazis y comunistas, bombas y arrestos.

    La recuerdan y honran en Wschowa, un pueblo de 13.000 habitantes al suroeste de Polonia, con un castillo real que visitaban los reyes polacos del siglo XVIII. La recuerdan las religiosas isabelinas del lugar, los vecinos que la conocieron en la parroquia de San Estanislao y los niños del Hogar Infantil. El grupo parroquial de Cáritas lleva su nombre. Su proceso de beatificación se abrió en 2023.

    Las religiosas isabelinas ante la placa de la parroquia de Wschowa que recuerda a la hermana Iwona Król

    Las religiosas isabelinas ante la placa de la parroquia de Wschowa que recuerda a la hermana Iwona Królsmiwonakrol.com

    Servir a los pobres como enfermera

    Las isabelinas (Hermanas de Santa Isabel) son una congregación femenina fundada en 1842, inspiradas por la figura medieval de Santa Isabel de Hungría, princesa húngara y viuda joven volcada en servir a los pobres. Hoy cuenta con unas 950 religiosas en países de Europa Oriental, Sudamérica y Tierra Santa. Muchas son enfermeras, catequistas en escuelas infantiles y sacristanas en parroquias y curias episcopales.

    Iwona Król nació en 1908 y fue bautizada como Anna. Era la mayor de doce hijos. A los 22 años entró en las isabelinas. Con ellas obtuvo su diploma de enfermería, trabajando en un hospital y un hogar de ancianos.

    Llegó a Wschowa con 31 años, en 1939, con la Guerra Mundial, y allí permaneció el resto de su vida.

    Llevando una bomba de relojería (literal)

    Varios episodios muestran su coraje. El primero fue que se negó a firmar la Volksliste, el registro en el que los nazis pedían que se apuntaran todas las personas de sangre alemana, como era su caso, lo que les permitía un estatus superior en la Polonia alemana. Aunque recibió presiones para firmar, logró no hacerlo.

    En 1945 el Ejército Rojo, de la Unión Soviética, ocupó la ciudad. Los soviéticos, o agentes comunistas, colocaron una bomba de relojería en la parroquia. La religiosa arriesgó su vida entrando en el edificio, tomando la bomba y llevándosela lejos. La bomba explotó varias horas después en el parque Planty.

    La postuladora de las isabelinas en la tumba de Sor Iwona Król en Wschowa

    La postuladora de las isabelinas en la tumba de Sor Iwona Król en Wschowasmiwonakrol.com

    Protegiendo objetos sagrados de los soviéticos

    Jolanta Pawłowska, una parroquiana que ha hablado en el proceso de beatificación, recuerda que el párroco Józef Kliche, forzado a marchar del lugar, entregó las llaves a la hermana Iwona y le pidió que cuidara sus objetos sacros.

    Los soviéticos se dedicaban a saquear iglesias y profanar los objetos que no les parecían valiosos, como paños y casullas.

    La religiosa viajó por los pueblos cercanos recogiendo las Hostias consagradas y objetos litúrgicos. A veces se conseguía adelantar a los soviéticos; otras veces, recogía con amor las Hostias consagradas tiradas por los suelos, y los vasos litúrgicos. En cierta ocasión escondió en un cesto de ropa sucia Hostias, casullas y vasos litúrgicos.

    El líder soviético, llamado Mishin, le dio un pase especial por ser enfermera, para poder recorrer la ciudad día y noche para atender enfermos. Irónicamente, ¡él mismo enfermó gravemente y sería paciente de la Sierva de Dios!

    Cariñosa cuidando enfermos

    Tras los avatares de la guerra, se dedicó a cuidar enfermos con constancia y dedicación. Era cariñosa con ellos y siempre les llamaba con apelativos dulces.

    En la crónica parroquial de 1959, el párroco Andrzej Kostka señaló: "El incansable cuidado y la dedicación de nuestra sacristana, la Hermana Iwona Król, en su labor por la iglesia merecen una mención especial".

    Feligreses que recuerdan a Sor Iwona Król, que murió en 1990; fue cariñosa como enfermera y servicial como sacristana

    Feligreses que recuerdan a Sor Iwona Król, que murió en 1990; fue cariñosa como enfermera y servicial como sacristanasmiwonakrol.com

    Murió el 8 de agosto de 1990, mientras estaba de vacaciones con su familia. El funeral y el entierro fueron en Wschowa.

    En 2023, al iniciarse el proceso de beatificación, que impulsan las isabelinas con el apoyo del obispo local, se inauguró una placa conmemorativa en la parroquia.

    En la web que recoge la devoción a esta religiosa se lee:

    •  "Fue una vida rica en experiencias, tanto hermosas como difíciles. Fue una vida intensa y llena de acción. Pero también fue una vida tranquila y oculta, sin buscar elogios ni publicidad. La Hermana M. Iwona no deseaba ser santa, como le dijo a una de sus hermanas. Deseaba servir a Dios lo mejor que pudiera. Al leer su biografía y cientos de testimonios, descubrimos a una monja que siempre estuvo al servicio de los demás. No encontraremos nada sobre ella en la prensa de su época. No recibió honores ni agradecimientos. Sin embargo, su vida desinteresada ha quedado grabada en el corazón de muchas personas a quienes sirvió con amor y devoción"

    Crece práctica de Adoración Eucarística en Taiwán, donde católicos son 1% de la población


    Crece práctica de Adoración Eucarística en Taiwán, donde católicos son 1% de la población
    Fuente: Verdad en Libertad

    El proceso de evangelización eucarística se inició en 2010, cuando Taiwán envió una delegación al Vaticano para las reuniones preparatorias del Congreso Eucarístico Internacional de 2012 en Dublín.


    La práctica de la Adoración Eucarística experimenta un notable crecimiento en Taiwán en medio de tensiones geopolíticas con China. Durante un viaje de reportaje de una semana a Taipéi el otoño pasado, líderes católicos y laicos compartieron con ‘EWTN News’ su visión sobre el estado de la Iglesia en un contexto delicado para la isla. Recientemente, el presidente chino Xi Jinping rodeó Taiwán con ejercicios militares.

    Entre los principales hallazgos destaca el crecimiento sostenido de la Adoración Eucarística durante los últimos 15 años, impulsado en gran medida por el Congreso Eucarístico Nacional de Taiwán. Este movimiento transformó la práctica devocional en la Iglesia local, donde los católicos representan apenas alrededor del 1 % de la población.

    El próximo Congreso Eucarístico Nacional está programado para 2027 en la isla de Penghu, ubicada en el estrecho de Taiwán, precisamente el año que, según evaluaciones de inteligencia estadounidense, Xi Jinping indicó como plazo para que el Ejército Popular de Liberación esté preparado para una eventual invasión exitosa de la isla. El proceso de evangelización eucarística se inició en 2010, cuando Taiwán envió una delegación al Vaticano para las reuniones preparatorias del Congreso Eucarístico Internacional de 2012 en Dublín.

    Mary Wu, figura clave en este impulso, formó parte de esa delegación. En ese entonces, una encuesta reveló que menos del 1% de los católicos taiwaneses asistía regularmente a la Adoración Eucarística por iniciativa propia; sin embargo, el 13 % expresó disposición a participar si recibía una invitación directa de su sacerdote, lo que evidenció el potencial de un simple llamado personal para fomentar esta práctica devocional.




    Crece práctica de Adoración Eucarística en Taiwán

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