5 Pruebas irrefutables de la existencia de Jesús

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Mónica Muñoz -


Vivimos en un mundo que está dispuesto creer en muchas cosas absurdas, pero niega la existencia del Señor Jesús. Por eso, los cristianos debemos estar preparados para dar razón de nuestra fe con pruebas y argumentos sólidos y evitando discusiones infructuosas.

Por eso, analicemos los siguientes puntos.

1Los historiadores no cristianos

Una prueba indudable es la Historia. Los conocedores dicen que hay más pruebas de su existencia que de la de Aristóteles o Platón.

También encontramos testimonios desde antes del nacimiento de Jesús hasta la actualidad. Entre ellos, existen fuentes no cristianas como las obras del historiador judío Flavio Josefo, nacido en el año 37 en Jerusalén y quien tuvo una mayor proximidad temporal con Cristo.

En su obra Antigüedades Judías, menciona a Jesús en dos ocasiones. A Flavio Josefo se le considera la principal y más completa fuente de la historia judía.

Hubo otros historiadores como Tácito (Anales 15:44), Suetonio (Claudio 25) y Plinio el Joven (Carta a Trajano) que prueban la existencia histórica de Jesús y que no solamente los discípulos del Señor supieron de su paso por el mundo.

2Testigos oculares

De la mano con lo anterior, está el testimonio de miles de personas que conocieron a Jesús y que recibieron de Él un milagro o que sencillamente lo escucharon hablar. Muchos datos fueron recogidos por los evangelistas y más aún por la tradición oral, que se fue difundiendo a través de los siglos, información que fue colectada en documentos históricos que han llegado hasta nuestro tiempo.

3La Biblia

Un documento innegable es la Biblia, el libro más vendido en el mundo. Su origen se remonta miles de años atrás. Y todo el Antiguo Testamento hacer referencia a la promesa del Salvador, la cual se vio cabalmente cumplida en el Nuevo Testamento.

4Los sitios arqueológicos

Basta con dar un paseo - incluso virtual - por Tierra Santa para conocer los lugares donde vivió Jesús y predicó los últimos tres años de su vida.

Cada sitio está lleno de historia, y siendo el lugar donde el cristianismo convive con otras dos grandes religiones: el islamismo y el judaísmo, se puede encontrar cualquier clase de prueba -incluso entre los no cristianos- de que Jesús estuvo ahí.

5Los Padre de la Iglesia

Los Padres la Iglesia fueron grandes maestros de la fe que iluminaron a los cristianos de los primeros siglos - llamados también "lumbreras" - enseñándoles lo que habían aprendido de los Apóstoles, quienes directamente conocieron al Señor Jesús y que les impusieron las manos para que bautizaran y confirmaran a los que creyeran. Fueron también obispos.

Brevemente hemos querido hacer referencia a las pruebas que tenemos a mano para reafirmar nuestra fe. Estudiemos nuestra religión católica, y, al mismo tiempo, esforcémonos por dar un buen testimonio "para que el mundo crea" (Jn 17, 21).

¿Qué diferencia hay entre abadía, monasterio y convento?

Fuente: Fuente: es.aleteia.orgValdemar de Vaux


Monasterio, convento, abadía, priorato... estas palabras parecen referirse a cosas muy parecidas, pero no son sinónimos. Veamos las diferencias

El verano es el momento perfecto para descubrir la vida religiosa, para una visita o un retiro, lejos de la vida ordinaria y del mundo, en silencio y en lugares a menudo magníficos. Pero, ¿se va a un convento, abadía, monasterio o priorato? No es fácil orientarse en la jerga eclesiástica.

Tras los aparentes sinónimos, pero las distintas etimologías, estos términos presentan sutiles diferencias. Sin embargo, hay algo en común: por metonimia, los siguientes términos se refieren tanto a los edificios como a sus habitantes.

1LA ABADÍA: BAJO LA AUTORIDAD DEL ABAD

En primer lugar, la abadía, que toma su nombre del abad o "padre" en hebreo. El abad es el eje de la comunidad de hermanos (o hermanas en el caso de una abadesa) que le han elegido y a los que conduce hacia la vida perfecta.

La abadía, erigida canónicamente, es el lugar físico donde se vive una regla monástica cenobítica, es decir, claustral y comunitaria.

Las abadías incluyen, por tanto, órdenes contemplativas de hombres y mujeres, así como comunidades de canónigos regulares, que viven bajo la autoridad de un abad o una abadesa.

2EL PRIORATO: DEPENDIENTE DE LA ABADÍA

Antes de que la abadía sea elevada a este rango canónico, que requiere un tamaño crítico para ser material y espiritualmente autónoma, la comunidad monástica es un priorato, más pequeño y dependiente de la abadía madre que la fundó.

Bajo la autoridad de un prior (o priora) nombrado primero por el abad y luego por los hermanos (o hermanas) de la nueva fundación a medida que se hacía más autónoma, el priorato se convertía la mayoría de las veces en abadía.

3EL MONASTERIO: UN TÉRMINO GENÉRICO

La palabra "monasterio" es más genérica. Tiene su origen en el calificativo griego monazein, "vivir solo". Un monasterio puede referirse a una abadía, aunque el término no tenga la precisión del derecho canónico, pero lo más frecuente es que se refiera a hermanos o hermanas religiosos contemplativos que viven en comunidad.

Su flexibilidad terminológica permite utilizarlo para comunidades que no hacen voto de estabilidad o que son mixtas y, por tanto, no obedecen a las mismas reglas que las abadías.

4EL CONVENTO: UNA REALIDAD URBANA

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Conservado en español, el latín convent evoca simplemente "compañía" en el sentido de asamblea o reunión. Históricamente, solo se utilizaba para las órdenes mendicantes, contemplativas o apostólicas que aparecieron en Occidente en los siglos XII y XIII: dominicos, franciscanos y carmelitas.

El convento es, por tanto, normalmente un edificio en el corazón de la ciudad, siendo el carisma particular de los religiosos que lo habitan vivir en el mundo y gracias al mundo.

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