Sí, Dios quiere que cuides tu alma, pero también tu cuerpo

 

Sí, Dios quiere que cuides tu alma, pero también tu cuerpo

Fuente: Aleteia
Cuidados Paliativos

El ser humano completo está formado de cuerpo y alma, por eso es tan importante cuidar la salud espiritual como la corporal. Dios nos da el ejemplo en la Biblia

Frecuentemente escuchamos que decir que Dios quiere que cuidemos la salud de nuestra alma y, si somos cristianos medianamente formados, nos preocupamos por ir a Misa los domingos, rezar en algunos momentos del día y tal vez, acudir a catequesis en algún grupo parroquial. Pero puede ser que descuidemos el cuerpo, cosa que Dios no desea.

El Señor se preocupa de la salud del cuerpo

Al leer las las sagradas Escrituras encontraremos en el Antiguo Testamento muchos ejemplos en los que Dios se preocupa porque los hombres recuperen la salud del cuerpo o para que no la pierdan. Y en muchas ocasiones, envía a los ángeles a socorrerlos, como ocurrió con el profeta Elías, según leemos en el primer libro de Reyes:

"Se acostó y se quedó dormido bajo la retama. Pero un ángel lo tocó y le dijo: '¡Levántate, come!' El miró y vio que había a su cabecera una galleta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió, bebió y se acostó de nuevo. Pero el Ángel del Señor volvió otra vez, lo tocó y le dijo: '¡Levántate, come, porque todavía te queda mucho por caminar!' Elías se levantó, comió y bebió, y fortalecido por ese alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta la montaña de Dios, el Horeb" (1Re 19, 4-8).

Otro ejemplo lo encontramos en el libro de Tobías. El arcángel Rafael es enviado por Dios para cumplir una misión, y al llegar a casa de Tobías, tiene un encuentro con su padre, Tobit, que estaba muy enfermo:

"El ángel entró en la casa, Tobit lo saludó primero y aquel le respondió: 'Mis parabienes, hermano'. Pero Tobit le dijo: '¿Qué alegría puedo tener? Estoy ciego, no veo más la luz del sol y me encuentro sumergido en la oscuridad, como los muertos que ya no contemplan la luz. Estoy enterrado en vida; oigo la voz de los hombres, pero no los veo'. El ángel le dijo: '¡Animo! Dios te curará pronto'" (Tob 5, 10)

Después, con un remedio de hiel de pescado recetado por Rafael, Tobit recuperó la vista (Tob 11, 11-13).

Jesús curó a los enfermos

Por supuesto, no podemos olvidar todas las curaciones que hizo el Señor Jesús y luego, las de sus discípulos. Los grandes santos taumaturgos también dejaron constancia del poder de Dios y su preocupación por el ser humano sufriente.

Por eso, no debemos tener miedo y pedir la salud de nuestro cuerpo al Señor; si Él considera que es para nuestro bien y salvación, nos la concederá. Pero también debemos corresponder cuidando de nosotros.

Una buena alimentación, algo de ejercicio, dormir suficiente y todo aquello que nos pueda ayudar a mantenernos en buenas condiciones siempre será parte de la responsabilidad que tenemos con Dios, porque aunque el desgaste físico es lo normal en el proceso de envejecimiento, tenemos a mano algunos elementos que pueden ayudar a que sea más amable nuestro desgaste, hasta llegar al encuentro definitivo con el Señor en el cielo.

La generación sándwich: el reto de sostener a hijos y padres

 

La generación sándwich: el reto de sostener a hijos y padres

Fuente: Aleteia
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Si tienes entre 35 y 55 años, cuidas de tus padres en su vejez y a su vez de tus hijos, entonces perteneces a la generación sándwich, ¿cuál es el reto invisible? 

Entre llevar a los hijos a la escuela, trabajar, atender pendientes del hogar y acompañar a padres que envejecen, miles de adultos viven atrapados entre dos generaciones. A este fenómeno se le conoce como "generación sándwich", una realidad cada vez más común que plantea desafíos emocionales, económicos y espirituales.

La generación sandwich

Generación Sándwich

Básicamente, las personas que pertenecen a dicha generación, adquieren responsabilidades que se dividen en dos vertientes distintas, de manera ascendente, es decir con sus padres y por otro lado, de manera descendente con los hijos. Estas responsabilidades, no son únicamente de cuidado, sino que en muchas ocasiones son también de manera económica, emocional y hasta la ayuda en trámites médicos o legales, finalmente en decisiones familiares. 

El cansancio silencioso

La generación sándwich, al tomar las responsabilidades mencionadas, adquieren un peso significativo, pues de manera casi invisible comienzan a sentirse agotados, culpables, insuficientes y emocionalmente divididos, pues no saben a quién darle prioridad o piensan que no alcanzan a estar en todo y cubrir todas las necesidades de su familia.

El cansancio que se va acomulando de manera silenciosa, ocasiona un descuido, tanto en el área espiritual, como también física y mentalmente al no descansar o tener tiempo para sí mismos y finalmente en el matrimonio. 

Una generación que aprende el valor del cuidado

La cultura actual exalta la independencia, pero la generación sándwich recuerda que la vida humana siempre necesita de otros. Por lo tanto, más allá del cansancio y de las responsabilidades que ocupan la agenda, también nos recuerda que acompañar a dos generaciones, es también crecer en paciencia, en servicio, empatía, gratitud y compasión. 

Por lo que es una generación que nos da esperanza y nos ha enseñado que debemos tratar con amor y respeto a nuestros padres, sin descuidar a nuestros hijos, quienes ahora pasan a ser prioridad. 

Es una generación que inclusive, prepara a los hijos, pues ellos crecen viendo el cuidado con el que son tratados sus abuelos, la importancia del sacrificio y cómo  responder ante la necesidad que algún miembro de la familia presente sin ser indiferentes. 

¿Cómo evitar el desgaste emocional?

Aquí te compartimos algunos consejos que te ayudarán a mantener el equilibrio entre la familia y tu vida personal. 

1Aprende a pedir ayuda

mujer-cansada

Hay momentos en los que no podemos estar solos con toda la carga de actividades. Y no está mal reconocer que necesitamos una mano extra con los niños o bien con los padres. 

Puedes delegar tareas y pedir ayuda a tus hermanos para dividirse las actividades con sus padres, así como también buscar redes de apoyo. 

2Dejar de romantizar el agotamiento

Estar ocupado no significa estar bien, en ocasiones también es necesario tener un momento de descanso, cuidar de uno mismo también es un acto de amor por los demás. Ya que de esta manera podremos recobrar las energías y estar bien para los demás. 

3Reserva espacios personales

Dedica un tiempo no solo para descansar, sino también para hacer actividades que te gusten y que te nutran. Desde una visita al Santísimo, hasta tener un hobbies o salir a comer con amigos, etc. 

La importancia de volver a valorar a la familia con límites sanos

La generación sándwich quizá no aparece mucho en conversaciones públicas, pero sostiene silenciosamente a millones de familias. En medio del cansancio, su realidad también recuerda algo esencial: el amor auténtico muchas veces se vive en lo cotidiano, en el cuidado paciente y en la entrega que rara vez recibe aplausos.

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