«Me expulsaron de mi parroquia y me encarcelaron: critiqué duramente la actuación del gobierno de Daniel Ortega que se ha dedicado sistemáticamente a violar los derechos humanos»

 

«Me expulsaron de mi parroquia y me encarcelaron: critiqué duramente la actuación del gobierno de Daniel Ortega que se ha dedicado sistemáticamente a violar los derechos humanos»

Fuente: Verdad en Libertad

Javier Ramírez es el pseudónimo utilizado por un sacerdote nicaragüense para describir la terrible realidad de la persecución a la Iglesia en su país. Es uno de los presbíteros exiliados por el gobierno de Daniel Ortega, víctima de una represión por defender los derechos humanos y la libertad religiosa.

Javier Ramírez es el pseudónimo utilizado por un sacerdote nicaragüense para denunciar la grave persecución que sufre la Iglesia católica en su país. Él mismo es uno de los presbíteros exiliados por el régimen de Daniel Ortega, víctima de una represión por defender los derechos humanos y la libertad religiosa. El padre Javier publicó su testimonio en el número de diciembre de 2025 de la revista ‘Tempi’.


«Me expulsaron de mi parroquia y luego me encarcelaron en una celda de máxima seguridad, en aislamiento total y sin poder ver ni a mi familia ni a un abogado defensor. En la cárcel sufrí torturas psicológicas, con una luz encendida todo el día y una cámara que grababa todos mis movimientos. Tenía un cubo de agua que se llenaba al amanecer y que me servía para beber, lavarme y como retrete. Durante el día me trasladaban a otra celda putrefacta durante interminables horas. Me concedían 10 minutos de sol al día, escoltado por cuatro policías», relató el sacerdote.

El presbítero indicó que después de muchos días de detención fue exiliado. «Me dieron un pasaporte para expatriarme, pero en mi país perdí mis derechos civiles. Durante mi ministerio sacerdotal critiqué duramente la actuación del gobierno de Daniel Ortega, que se ha dedicado sistemáticamente a violar los derechos humanos fundamentales, como la libertad de movimiento, prohibiendo las protestas e instaurando un sistema de espionaje de la población a través de las sedes sandinistas presentes en cada manzana y en todos los barrios, organizaciones dispuestas a actuar contra cualquier ciudadano que se atreva a manifestar su disconformidad con el régimen», enfatizó.

¿Tu ceguera espiritual te tiene acostumbrado al pecado?

¿Tu ceguera espiritual te tiene acostumbrado al pecado?

Fuente: Alteia

ceguera espiritual, ciego de nacimiento, costumbre

Perder la vista puede sumir en la tristeza a quien lo padezca, pero más debería angustiar a quien se acostumbre a vivir con ceguera espiritual sin ver el pecado

Los evangelios narran pasajes en los que el Señor Jesús curaba a enfermos de todo tipo, incluyendo ciegos de nacimiento. Al devolverles la vista pudieron percibir la realidad y ver claramente al Señor. Lo mismo ocurre con quien se deshace de la ceguera espiritual y del pecado en el que vive.

El ciego no puede ver lo evidente

Encontramos en los santos evangelios varias curaciones de ciegos. El común denominador es que estaban acostumbrados a su condición, pero al conocer la existencia de Cristo surgió en ellos la esperanza para obtener el milagro de su curación (cfr. Jn 9Mc 8Mc 10Mt 9;).

En esos pasajes leemos que el Señor devuelve la vista de manera inmediata o paulatina, pero en todos los casos los agraciados reconocen a Jesús como Dios. Recibieron el milagro y también la dicha de ver plenamente a su Salvador. El Señor les pide que no digan nada, sin embargo ellos proclaman a los cuatro vientos el favor recibido de Él.

Algo semejante sucede con los ciegos espirituales: no ven que Dios los ama, que los colma de gracias y bendiciones para que puedan alcanzar su salvación, pero ellos no ven lo evidente porque viven acostumbrados al pecado en el que están sumidos.

Se despeja la ceguera

No obstante, Dios no deja de amar al pecador y le habla de muchas maneras para que entienda lo que perderá si no abre los ojos. Y en determinado momento, alguna situación inesperada lo sacudirá tan fuerte que comenzará a ver: una pérdida, un accidente, un fracaso económico...

Pero si en esa circunstancia deja que Jesús "unte barro" en sus ojos comenzará a vislumbrar la fealdad del pecado en el que vive; entonces la ceguera se disipará, quizá en ese instante y o tal vez de manera progresiva, pero finalmente, terminará cayendo en la realidad y verá a su Señor.

¿Y cuál será el remedio definitivo? una buena confesión. Con ella borrará cualquier rastro de pecado que nos impida ver a nuestro Dios. Que el Señor nos permita deshacernos de lo que nos mantiene ciegos espiritualmente para que pronto llegue la luz de la gracia a nuestras almas.

4 consejos para recibir invitados en casa sin problemas

4 consejos para recibir invitados en casa sin problemas

Fuente: Aleteia

Organizar una fiesta o invitar a amigos a compartir una comida puede ser una experiencia estresante. He aquí algunos consejos de eficacia probada para que la hospitalidad sea divertida, tanto para ti como para tus invitados

La sencillez trae paz. Si te pasas gran parte de la visita de un ser querido cocinando, no podrás disfrutar hablando con él. Es buena idea elegir uno o dos platos para preparar y, en lugar de preparar otros agapes, dedicar tiempo a relajarse en su compañía.

La hospitalidad es una buena virtud y las amistades mejoran nuestra salud mental y física. Pero no siempre es fácil invitar personas a casa. Pueden surgir dudas: ¿hay suficiente? ¿Pensarán que mi casa está hecha un desastre? ¿Y si nadie se lo pasa bien? Aquí tienes unos cuantos consejos de eficacia probada para cuando dudes en ser anfitrión.

1simplifica las cosas

Un menú o una configuración demasiado complicados solo generan estrés. Haz las cosas lo más sencillas posible. Es mejor preparar uno o dos platos deliciosos y viables que estresarse preparando todo tipo de platos diferentes y muy complicados. La sencillez reduce el estrés y te permite afrontar la velada con más tranquilidad.

2Pide ayuda

Si vas a celebrar una gran fiesta, pide a tus amigos que te ayuden trayendo algún platillo, o encargándose de las actividades para entretener a los niños durante la fiesta. Designa "líderes" que organicen un juego o una piñata. Además de quitarte un peso de encima, pedir a los invitados que participen a veces les ayuda a sentirse más cómodos. No te sientas culpable por pedir ayuda. Tus amigos están encantados de que les invites, y participar en la organización del evento reforzará vuestros lazos de amistad.

3Piensa CON ORIGINALIDAD

¿No quieres preparar la cena? No hay problema. ¿Por qué no invitas a tus amigos a tomar el postre o a jugar a un juego de mesa después de cenar? ¿Te parece que tu casa es demasiado pequeña para organizar una fiesta? Queda en un parque o en el bosque. Por supuesto, hay momentos en la vida en los que organizar grandes eventos no es fácil, pero con un poco de creatividad puedes crear algo mágico y muy bonito. Solo hace falta un poco de planificación y previsión para hacerlo sin sentirte ansioso o estresado.

4REZA AL BEATO SILVESTRE VENTURA

Y si tienes dudas sobre tus dotes culinarias, no dudes en rezar al Beato Silvestre Ventura. Cocinero de su comunidad monástica, Silvestre Ventura, hermano laico que vivió en Florencia en el siglo XIV, ayudaba a los que estaban detrás de los fogones. Cuenta la leyenda que a menudo tenía visiones celestiales y entraba en éxtasis mientras sus cacerolas estaban al fuego. Pero los ángeles ocupaban su lugar y cocinaban por él.

Diez consejos para prestar más atención a los demás

Diez consejos para prestar más atención a los demás

Fuente: Aleteia

atención y empatía

Cristo está en cada persona. He aquí diez consejos prácticos para prestar más atención a quienes te rodean y, a través de ellos, a Cristo mismo

En una sociedad que nos insta constantemente a centrarnos en nosotros mismos, es bueno recordar que nuestro propio bienestar es inseparable del de los demás. Como nos enseña Jesús en el Evangelio de Mateo (25, 40): "Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis". En cada persona podemos percibir a Cristo, presente en sus gestos, palabras y mirada, invitándonos a ver más allá de las apariencias y a acogerle con amor y respeto. Aquí unos consejos:

1Escucha activamente

madre e hija familia

Presta toda tu atención a la persona que habla, sin interrupciones ni distracciones: reformula lo que dice para asegurarte de que lo has entendido y anímala con gestos, asentimientos o preguntas abiertas.

2Cultiva Gratitud

Dedica un momento cada día a reflexionar sobre aquello por lo que estás agradecido, como los actos de amabilidad que has recibido. Puedes llevar un cuaderno de gratitud, por ejemplo, en el que anotes tres cosas positivas cada día.

3Comprométete

Implícate en tu vida familiar o en actividades de voluntariado, para reforzar los lazos afectivos y crear un entorno de apoyo y seguridad emocional para cada miembro y contribuir así al bienestar colectivo.

4Escribe a tus seres queridos

Dedica tiempo a enviar mensajes, cartas o tarjetas para expresar tus pensamientos, emociones o recuerdos a amigos o familiares: demuestra que te importan, incluso a distancia.

5Reza por los demás

Reserva unos minutos al día para rezar o pensar en los que te rodean. Cada persona por la que intercedemos es "aquella a la que Cristo ama", con un amor único e incondicional.

6Evita la multitarea

Apaga las notificaciones de tu teléfono y reserva momentos específicos para cada tarea, de modo que puedas estar plenamente presente con las personas que te rodean.

7Comparte tus éxitos y los de los demás

Celebra tus victorias y las de los demás, ya sea mediante un simple mensaje, una conversación o un reconocimiento público, para crear un entorno positivo en el que todos se sientan valorados.

8Cultiva curiosidad

consejos para prestar atención

Interésate por las historias y experiencias de las personas con las que hablas, aunque parezcan muy alejadas de tu propia experiencia; sal de tu entorno "seguro" y muéstrate abierto a lo inesperado.

9Organiza convivencias

Crea hábitos compartidos con regularidad, como una comida familiar, una salida nocturna con amigos o un proyecto de colaboración. Las convivencias aportan estabilidad y cordialidad a las relaciones.

10Multiplica gestos afectuosos

Ofrece a tus seres queridos muestras de afecto, aunque sean sencillas, como una mirada amable, una sonrisa sincera o una caricia reconfortante, para forjar vínculos profundos y sinceros con ellos.

Todos estos pequeños gestos alimentan el alma, crean confianza y recuerdan a quienes nos rodean que son importantes para nosotros. Porque, al fin y al cabo, son los gestos de ternura, discretamente compartidos a diario, los que crean una conexión humana real, fuerte y duradera.

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