Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-27):
Lectura escogida por: Richard Jesús
En
aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra,
porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has
revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo
ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce
al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»
Palabra del Señor
Reflexión:
queridos hermanos en la lectura del evangelio de hoy vemos que Jesús eleva una
oración de bendición y de agradecimiento al padre, porque ha revelado a los
pobres y a los sencillos el misterio del reino de los cielos; después, revela
la relación íntima y única entre él y el padre.
Jesús
alaba al padre, porque ha mantenido los secretos de su reino, de su verdad,
ocultos "a los sabios y a los entendidos". los llama así con un velo
de ironía, porque presumen de ser sabios, eruditos, y por eso tienen el corazón
cerrado, muy a menudo. la verdadera
sabiduría viene también del corazón, no se trata solo de entender ideas: la verdadera sabiduría entra también en el
corazón. Y si sabes muchas cosas, pero;
tienes el corazón cerrado, no eres sabio.
Jesús
dice que los misterios de su padre se revelan a los "pequeños", a los
que se abren con confianza a su palabra de salvación, que abren su corazón a la
palabra de salvación, que sienten la necesidad de él y lo esperan todo de él. un corazón abierto y confiado hacia el
señor.
El
secreto de la verdadera grandeza está en hacerse como niño, tal es la verdadera
humildad sin la cual no se puede ser hijo del padre celestial. por eso Jesús puso a los niños en medio de
la gente para explicar que hay que hacerse como ellos para entrar al reino de
los cielos. son los pobres de corazón los humildes y los mansos, es decir;
personas que no son soberbias orgullosas autosuficientes que se centran en sus
facultades humanas y la posesión de bienes materiales.

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