Lectura seleccionada por Richard Jesús
Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,23-27):
En aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle:
«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?».
Jesús les replicó:
«Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?».
Ellos se pusieron a deliberar:
«Si decimos “del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le habéis creído?”. Si le decimos “de los hombres”, tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta».
Y respondieron a Jesús:
«No sabemos».
Él, por su parte, les dijo:
«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».
Palabra del Señor
REFLEXIÓN
El evangelio de hoy nos dice que no debemos ser cristianos tibios, sino coherentes con lo que nos enseñó Cristo. Porque muchas veces actuamos de manera incorrecta y no somos humildes en admitirlo y ello nos aleja del Señor. Abramos nuestro corazón a Cristo para que nos ayude a cambiar y ser coherente. En este pasaje podemos entender cómo estas autoridades religiosas esconden su hipocresía aparentando inocencia; pero en realidad tienen veneno en la lengua, porque pretenden arrancar de los labios de Jesús una declaración para luego acusarlo; sin embargo, nuestro Señor que le nuestras mentes, los desenmascara su actitud retorcida y su patraña. Y así, con magistral elegancia, los despide sin entrar en el juego fatuo que le han tendido. Por ello siempre recordemos quien siembra amor, cosecha amor.
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