Por: Pavlusha K.
Luyando
Dios no hace lo que odia, Dios no puede hacer pecar al hombre porque Dios detesta el mal.
Cuando Dios creó al hombre, lo dejó en manos de
su propia decisión, para que el hombre mismo pueda elegir si serle fiel o no;
para que elija entre el bien y el mal.
A nadie Dios ha obligado a sr malvado, a nadie
da permiso para que haga el mal.
El hombre es racional, y por ello semejante a
Dios. Fue creado dueño y libre de sus actos (S. Ireneo).
La libertad es el poder radicado en la razón y
en la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar por
sí mismo acciones deliberadas.
La libertad es una fuerza de maduración y de
crecimiento en la verdad y la bondad.
Las veces implica la posibilidad de equivocarse, la libertad solo alcanza su plena perfección cuando está ordenada a Dios.
En la medida que el hombre practica más el bien
se va haciendo también más libre, porque no hay verdadera libertad sino
haciendo el bien y la justicia.
Hacer el mal conscientemente es un abuso de la
libertad y hace esclavo al hombre de sus apetitos.
La libertad hace al hombre responsable de sus
actos que en medida que estos son voluntarios.
El progreso en la virtud, en el ejercicio del
bien, el hábito de la disciplina moral y espiritual acrecientan el dominio de
la voluntad.
La libertad solo se puede ejercitar en la
relación con los otros seres humanos. En la relación con el prójimo la libertad
del hombre se tiempla, se perfecciona.
La libertad del hombre es finita y falible, la
historia de la humanidad es testigo de desgracias y consecuencias trágicas, surgidas
a consecuencias del mal uso de la libertad.
El ejercicio a la libertad no implica el
derecho a decir o hacer cualquier cosa. El hombre no es libre cuando es
autosuficiente y busca la satisfacción de su propio interés, en desmedro del
prójimo.
Al apartarse de la ley moral, el hombre atenta
contra su propia libertad, se vuelve esclavo, rompe la armonía con el prójimo y
se rebela contra la voluntad divina.
Bibliografía:
Biblia Católica Latinoamericana ed Verbo Divino, Catecismo de la Iglesia Católica, ed Vaticana Canal T. "Las mejores semiilas", ed. CCEC, 2000
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