ESTOS SON LOS 10
RIESGOS QUE CONVIERTEN AL EVANGELIZADOR EN UN «PROSELITISTA»
Fuente:Religión en Libertad
Durante una de las
charlas, el obispo Munilla ofreció 10 indicadores que hay que tener presentes
para saber si uno está evangelizando o, por contra, está cayendo en el
proselitismo, una conducta alejada del auténtico celo apostólico.
1- No caer en un
activismo sin vida interior
Hacer muchas cosas que
nos llevan al desgaste, organizar cosas para aquí y para allá, pero sin vida
interior, sin oración profunda, eso no sirve.
El activismo, dice el
Papa Francisco, es el "martismo". "Marta, Marta, andas afanada y
preocupada con estas cosas". Y nos vemos todos reflejados. El que esté
libre de pecado que tire la primera piedra. Tenemos el peligro de ser Marta,
todo el día haciendo cosas, un activismo sin vida interior. Tenemos que ser
oyentes de la Palabra para poder ser misioneros, con una oreja puesta en Dios y
con otra oreja puesta en el mundo.
2- Huir del desánimo
apostólico
Como las cosas no me han
salido como pensaba me frustro y abandono. Si las cosas las haces o las dejas
de hacer porque tengas éxito, entonces no estás sirviendo a Jesús. Estás
buscando tu éxito personal. Tenemos que estar dispuestos a tirar las redes a pesar
de que salgan vacías, todas las veces que el Señor nos lo pida.
¿Cuántas veces tengo que
tirar la red y que salga vacía? 70 veces 7. Por cierto, a veces, hoy en día, no
es tirar la red, sino tirar la caña, porque, muchas veces, el apostolado tiene
que ser tú a tú. No es un apostolado masivo, sino que es persona por persona.
3- El riesgo de la falta
de formación
Tenemos que profundizar
en la Sagrada Escritura, en la doctrina, en la formación, formarnos. Hoy en día
no hay excusa, porque hay tantos medios para formarse. Uno pone YouTube y hay
tantas posibilidades.
4- Tener cuidado con los
egos
El ego, las luchas de
celos entre nosotros... eso también es un cáncer. Jesús nos dijo que seamos
todos uno para que el mundo crea. Si nosotros no somos uno, si en las
parroquias no hay unidad ente los catequistas, los movimientos, las
espiritualidades... Si no somos uno, nuestro testimonio no tendrá fuerza.
Tertuliano dice que en
aquellos momentos en los que en el Imperio Romano los cristianos eran
perseguidos, ¿sabéis por qué los paganos se hicieron cristianos? Porque,
decían: "mirad cómo se quieren los cristianos. Cómo se quieren entre
ellos" Llamaba la atención el amor tan grande que se tenían.
Los egos, los celos, las
envidias, los afanes de protagonismo nos hacen imposible la misión. Nuestro
ideal es servir y no figurar. Servir y no figurar. Luchar siempre por los
servicios más humildes, más sencillos.
5- Diluirse para agradar
al mundo
Otro riesgo es diluir el
contenido de la evangelización para agradar a los demás. Decir al mundo lo que
el mundo quiere oír. Hay cosas que también hay que decirlas aunque resulten
antipáticas. Eso de que yo diga únicamente lo que está bien visto, hay cosas
que son y que hay que ser firmes diciéndolas.
Por ejemplo, el aborto es
un asesinato, hay que decirlo y es duro decirlo, pero hay que decirlo. No
podemos limitarnos a decir lo que es fácil compartir. Por ejemplo, es fácil
decir que tenemos que respetar todos la casa común, la naturaleza. Eso es fácil
decirlo, pero... decir que el aborto es un asesinato empieza a ser duro
decirlo.
Nosotros tenemos que
evangelizar no solo diciendo palabras agradables, sino siendo sinceros como
Jesús lo fue.
6-Evangelizar sin
trabajar la relación personal
Para poder ser
evangelizador uno tiene que conocer a las personas a las que se dirige, tiene
que amarlas, tiene que saber cuáles es su situación, sus problemas, las
ilusiones que tiene, sus proyectos. Tener una relación de amistad y, entonces,
puedes hablarles y entrar en su corazón.
Un evangelizador no es
alguien que dice lo mismo a todo el mundo sin saber lo que hay dentro de cada
uno. Un evangelizador tiene que ir conociendo a las personas y teniendo con
ellos una relación personal.
Para poder evangelizar tenemos que hacer que las personas se sientan queridas, que nos interesan, que nos preocupamos por ellas. Y de esa manera, obviamente, podremos ser instrumentos de evangelización.
7-No tener miedo a la
presión del ambiente
En España hay un ambiente
anticatólico bastante fuerte. No es infrecuente que vayas por la calle y te
insulten. A veces el miedo puede hacer que nos autocensuremos, que caigamos en
esta trampa de la cancelación, de no atrevernos a decir las cosas.
Jesús nos dice: "Id
como corderos en medio de lobos". No dice, "Esconderse de los
lobos". No dice eso. Dice, "Id como corderos, como ovejas en medio de
lobos. Tened mansedumbre, tened paz, yo estaré con vosotros".
8- No caigamos en el
aislamiento eclesial
El que cada uno se cierre
en su propio grupo. Es tan importante que respiremos en catolicidad. Somos
católicos y en la Iglesia Católica todos los carismas se suman. Tenemos que
estar a gusto, no solo en nuestro pequeño grupo de referencia, en nuestra pequeña
comunidad, sino estar a gusto en el conjunto de la parroquia, en el conjunto de
la diócesis, en el conjunto de la Iglesia universal. No encerrarnos en una
pequeña burbuja.
9- El peligro de la
tibieza y la falta de coherencia
La mediocridad, el haber
hecho un pacto con la tibieza del mundo. Dice la Escritura: "No eres ni
frío ni caliente. Y como no eres ni frío ni caliente, te voy a vomitar de mi
boca". Es una palabra bien fuerte que dice el libro del Apocalipsis. Es
decir, estamos llamados a que nuestro corazón arda, que no sea tibio, que
ardamos de amor. La tibieza, la tibieza nos hace incompatibles con la vocación
misionera.
10- No perder la
centralidad de Jesucristo
Que no caigamos en el
riesgo de evangelizar sin hablar de Cristo. Porque, a veces, ocurre, por
ejemplo, que en la escuela, en la enseñanza, en la caridad, en la ayuda de
Cáritas, en muchas cosas, se evangeliza en valores, pero sin hablar de
Jesucristo. Y eso es vaciar totalmente de contenido la evangelización.
Lo más importante no son
solo los valores. "No, yo es que yo no hablo de Dios, yo hablo de
solidaridad", "yo no hablo de Dios, yo hablo de generosidad",
"yo no hablo de Dios, yo hablo de compartir". Solidaridad, compartir,
sinceridad, todos esos valores, si no son en la persona de Jesucristo, la
experiencia nos dice que no se sostienen.
No nos avergoncemos nunca de hablar de la persona de Jesucristo, no solo de las enseñanzas morales de Jesucristo, sino de la persona de Jesús. Que Jesús sea nuestro gran amigo, que Jesús sea el dueño de nuestro corazón, que tengamos con Él una verdadera relación de amistad corazón a corazón.
Pregunta de reflexión:
¿Cuál de estos puntos
crees que hace falta trabajar dentro del grupo?
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