ORA ET LABORA (ORANDO Y TRABAJANDO)
Por: Pavlusha K. LuyandoGRUPO DE PROFESIONALES CATÓLICOS - LIMA
La oración ayuda a hacer la acción y la acción hecha
como se debe ayuda a hacer la oración.
Dice en Lucas 10, 40: “Pero Marta se preocupaba
con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi
hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.”
Si a veces percibimos un sin sentido en la acción
es porque no ayuda María (la oración), Martha (la acción) turbada con muchas
cosas solicita la ayuda imperiosa de María. Así, cuando nos sintamos turbados
por nuestros quehaceres al recurrir a la oración (María), enseguida notaremos
que cesa la turbación.
Los creyentes que trabajamos y nos ocupamos de
las cosas cotidianas, debemos impedir que se ahogue nuestro espíritu ni se
pague la devoción. Debemos dejar un tiempo al sosiego espiritual, y refugiarnos
en la oración.
Los quehaceres no son un estorbo, al contrario,
nos pueden santificar si entregamos nuestras acciones a Dios, ya que hacemos
como si le sirviéramos con las labores cotidianas. El problema es cuando se
descuida la vida espiritual por la acción (obras), por ello hay procurar
guardar equilibrio entre los que nos toca hacer y la espiritualidad. Un
descuido nos puede llevar a exponernos a grandes caídas.

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