OTROS REMEDIOS CONTRA
LAS TENTACIONES
Por: Pavlusha K. Luyando
San Bernardo decía que cuando el demonio quiere engañar a uno lo primero que hace es fijarse en su inclinación natural o temperamento. Y justamente por donde nuestra pasión se inclina más, por allí nos acomete con tentaciones.
Es así que a los que son más proclives a la pasividad y a la imaginación, los acomete con tentaciones lujuriosas y pesimistas que les llenan de miedo. A los que tienen inclinación áspera en su conducta los embiste con impaciencia e ira. A los que tienden a la tristeza y al recuerdo, los tienta con penas y evocaciones de momentos tristes. Todas estas tentaciones tienen un solo objetivo: alejarnos de la Fe.
El maligno también se
vale de la posición que tiene cada uno y de la ocupación que realiza.
Así, a aquellos que están
en puestos altos y tienen a su cargo personal o a los intelectuales los embiste
con tentaciones de soberbia y amor por el poder, lo cual los aleja
irremediablemente de Dios. A los que tienen buena posición económica o se
dedican a los negocios los arremete con la codicia y la idolatría al dinero.
El tentador está muy atento a lo que estamos más aficionados y busca someternos por allí, por la parte más débil de nuestra alma, a través de la pasión más frecuente que nos asola, a lo que estamos más inclinados y nos hace caer, el enemigo apuntala sus armas por allí.
¿Qué hacer?
Es importante
reconocer cual es nuestra inclinación es decir reconocer la pasión que más nos domina,
identificar la costumbre o vicio que nos hace caer más seguido. En momentos de
tentación debemos acudir a lo contrario que nos sugiera la tentación. Así; cuando
nos vemos tentados por recuerdos que hacen aflorar la tristeza o el
resentimiento debemos procurar ser pragmáticos y aceptar que el pasado ya quedó
atrás y no soluciona nada volver a recordar eventos penosos. Si la inclinación
es la soberbia, es importante mortificarse en la humildad obedeciendo o
haciendo tareas sencillas. Si la impaciencia nos arremete procuremos estar en
silencio y aceptar un momento de espera en una cola o hacer el esfuerzo de
escuchar a una persona que no soportamos mucho; etc.
No olvidemos que no es la única forma de hacer frente a las tentaciones, la oración frecuente, el rezo del santo rosario, recitar jaculatorias, la comunión frecuente, la confesión con un sacerdote; son herramientas preciosas para evitar caer en la tentación.
Bibliografía
Virtudes Cristianas
Biblia Católica Latinoamericana
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