LA AMISTAD VÍNCULO DE UNIÓN QUE INVITA A LA CONVERSIÓN
Hno Teodoro, Fraile Franciscano del Atonement
Una auténtica
amistad tiene un ingrediente altamente transformador, la cual muchas veces o
casi siempre pasa desapercibida, negándole o censurándole el punto medio de
unidad que ofrece como puente que lleva a la trascendencia y la invitación
constante a la conversión.
Quizás a veces en
una vida llena de estrés, el ser humano necesite de un buen amigo, que le hablé
con palabras explícitas, sin embargo, te diré que no siempre se debe expresar
con palabras lo que es una amistad, especialmente cuando está se vive desde el
corazón, aquí el testimonio de vida, la capacidad de escucha, la misericordia,
la empatía, la simpatía, la ternura y el amor genuino juegan un rol
preponderante.
Estos elementos me
atreverían a decir son cómo las vitaminas que nutren el corazón o que les abre
la puerta hacia una profunda experiencia de fe, la búsqueda del sentido de la
vida, o porqué no decirlo, al encuentro con la misma realidad muchas veces irreconciliables.
En ese sentido, la amistad en su esencia y razón de ser más sublime o pura es
un reflejo del infinito amor de Dios, por ello se vuelve, un camino
privilegiado para llevar a otros a Dios.
LA AMISTAD, DON VALIOSO
La amistad es uno
de los dones más valiosos que tenemos como seres humanos. Por eso debemos darle
un inmenso valor, debido que una amistad fundamentada en el entendimiento, la
integridad servirá de vínculo profundo que nos une, nos sostiene y nos
enriquece ante cualquier adversidad.
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La amistad más
allá de su exclusivo valor afectivo, cuando se vive con un corazón abierto al
Evangelio, puede convertirse en un eficaz y seguro puente que nos lleve hacia
la conversión, una sólida y persistente amistad, se vuelve también en una
dinámica de invitación continua y silenciosa pero elocuente a encontrarnos con Dios.
La amistad es como
el reflejo del amor de Dios, que nos acerca a la conversión, por eso San
Agustín, creía que la amistad no era un mero pasatiempo o una relación
superficial, sino un vínculo profundo y esencial para la existencia humana, que
podía, y debía, ser un camino que nos lleva hacia Dios y nos aproxima a la
verdad.
LA VERDADERA AMISTAD
Una verdadera
amistad que tiene su fundamento en Dios nos acerca a Él, llegando a vivir en un
solo corazón y una sola alma. ¿Lo crees? O ¿tienes malas experiencias de
amistades? Podría ser que sí, sin embargo, en 1 de Juan 4,8 nos dice "El
que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor." Es maravilloso
ver como cuando vivimos una amistad genuina, caracterizada por el amor
desinteresado, la aceptación, el apoyo y la paciencia, estamos, de alguna
manera, manifestando un brillo del amor divino que hay en nuestro ser.
Este amor, vivido
en la relación de amistad, puede ser el primer paso para que una persona se
abra a la posibilidad de un amor más grande, el amor de Dios. Entonces el rol
de una auténtica amistad se debe fundamentar en la búsqueda constante de la
comunión profunda, comunión que nada, ni nadie podría destruirla, porque se tiene
en ella a “Jesús en medio” como decía Chiara Lubich.
La amistad no
necesita grandes discursos para ser evangelizadora. A menudo, el testimonio más
poderoso es el de una vida vivida con coherencia y alegría en la fe. Cuando un
amigo observa la paz, la esperanza y la fortaleza que emanan de la fe de otro,
surge una pregunta silenciosa: ¿De dónde viene esa paz? ¿Qué sustenta esa
esperanza? Por ejemplo, en la V Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano y del Caribe en Aparecida Brasil, en 2007.
LA AMISTAD Y LA IGLESIA
El Papa Benedicto
XVI lo expresó bellamente: "La Iglesia crece por atracción, no por
proselitismo." Parafraseando puedo decir que esa atracción se manifiesta
en la amistad cuando la vida del amigo irradia los valores del Evangelio sin
imponerlos. Es decir, una santa, casta y pura amistad es eso, encarna los
valores del Evangelio en lo más profundo de su esencia y ser.
San Francisco de Asís fue un maestro en la evangelización a través de la amistad y el testimonio. En Primera de Celano #33 dijo a sus hermanos: "Id con el Señor, hermanos, y, según Él se digne inspirarles predicad a todos la penitencia” si es necesario, usad palabras. Su vida de pobreza, alegría y servicio fue un poderoso imán para aquellos que lo rodeaban, invitándolos a cuestionar sus propias vidas y a buscar una plenitud que él parecía haber encontrado.
Cuando la amistad es
pura y casta se convierte en un terreno fértil para sembrar la semilla del
Evangelio, semillas que se hacen eficaz en aquellos corazones que saben
aprovechar el don de la amistad y ven en ella el medio de unión y culmen para
entrar en la dinámica de conversión.
¿Sabías qué?, una
profunda y sólida amistad se construye bajo los siguientes pilares: La
comunicación y la escucha. En el contexto del tema abordado en este artículo
“La amistad vínculo de unión que invita a la conversión”, significaría que cada
uno de nosotros debemos estar dispuestos a escuchar las inquietudes, las dudas
y las luchas de nuestros amigos, sin juzgar ni presionar. Por ejemplo Prov. 27,17
dice: "El hierro con hierro se aguza, y el hombre aguza el rostro de su
amigo."
Finalmente, si
verdaderamente deseas aproximar a tus amigos al camino de la conversión, no
dudes de orar por ellos, ya que la oración es el alimento fundamental para
cualquier momento, orar y pedir que sea Dios quién haga su obra en su tiempo y
según las circunstancias. El apóstol Santiago nos invita: “La oración ferviente
del justo tiene mucho poder” St. 5,16.



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