LA AMISTAD VÍNCULO DE UNIÓN QUE INVITA A LA CONVERSIÓN

LA AMISTAD VÍNCULO DE UNIÓN QUE INVITA A LA CONVERSIÓN

Hno Teodoro, Fraile Franciscano del Atonement


En el libro de los Proverbios, se nos dice que: “El ungüento y el perfume alegran el corazón, y el dulce consejo del amigo, el alma” Cfr. Prov. 27,9. Desde esa perspectiva la amistad debe ser valorada como un don preciado, debido que por medio de está vemos el reflejo de una auténtica necesidad humana de la amistad, en la cual se da una conexión de afecto y comunión medios esenciales que nos ayudan e invitan a la conversión. Por lo tanto, la amistad no solamente se debe ver desde un ángulo reduccionista, o mejor dicho desde la óptica social o emocional.

Una auténtica amistad tiene un ingrediente altamente transformador, la cual muchas veces o casi siempre pasa desapercibida, negándole o censurándole el punto medio de unidad que ofrece como puente que lleva a la trascendencia y la invitación constante a la conversión.

Quizás a veces en una vida llena de estrés, el ser humano necesite de un buen amigo, que le hablé con palabras explícitas, sin embargo, te diré que no siempre se debe expresar con palabras lo que es una amistad, especialmente cuando está se vive desde el corazón, aquí el testimonio de vida, la capacidad de escucha, la misericordia, la empatía, la simpatía, la ternura y el amor genuino juegan un rol preponderante.

Estos elementos me atreverían a decir son cómo las vitaminas que nutren el corazón o que les abre la puerta hacia una profunda experiencia de fe, la búsqueda del sentido de la vida, o porqué no decirlo, al encuentro con la misma realidad muchas veces irreconciliables. En ese sentido, la amistad en su esencia y razón de ser más sublime o pura es un reflejo del infinito amor de Dios, por ello se vuelve, un camino privilegiado para llevar a otros a Dios.

LA AMISTAD, DON VALIOSO

La amistad es uno de los dones más valiosos que tenemos como seres humanos. Por eso debemos darle un inmenso valor, debido que una amistad fundamentada en el entendimiento, la integridad servirá de vínculo profundo que nos une, nos sostiene y nos enriquece ante cualquier adversidad.

La amistad más allá de su exclusivo valor afectivo, cuando se vive con un corazón abierto al Evangelio, puede convertirse en un eficaz y seguro puente que nos lleve hacia la conversión, una sólida y persistente amistad, se vuelve también en una dinámica de invitación continua y silenciosa pero elocuente a encontrarnos con Dios.

La amistad es como el reflejo del amor de Dios, que nos acerca a la conversión, por eso San Agustín, creía que la amistad no era un mero pasatiempo o una relación superficial, sino un vínculo profundo y esencial para la existencia humana, que podía, y debía, ser un camino que nos lleva hacia Dios y nos aproxima a la verdad.


LA VERDADERA AMISTAD

Una verdadera amistad que tiene su fundamento en Dios nos acerca a Él, llegando a vivir en un solo corazón y una sola alma. ¿Lo crees? O ¿tienes malas experiencias de amistades? Podría ser que sí, sin embargo, en 1 de Juan 4,8 nos dice "El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor." Es maravilloso ver como cuando vivimos una amistad genuina, caracterizada por el amor desinteresado, la aceptación, el apoyo y la paciencia, estamos, de alguna manera, manifestando un brillo del amor divino que hay en nuestro ser.

Este amor, vivido en la relación de amistad, puede ser el primer paso para que una persona se abra a la posibilidad de un amor más grande, el amor de Dios. Entonces el rol de una auténtica amistad se debe fundamentar en la búsqueda constante de la comunión profunda, comunión que nada, ni nadie podría destruirla, porque se tiene en ella a “Jesús en medio” como decía Chiara Lubich.

La amistad no necesita grandes discursos para ser evangelizadora. A menudo, el testimonio más poderoso es el de una vida vivida con coherencia y alegría en la fe. Cuando un amigo observa la paz, la esperanza y la fortaleza que emanan de la fe de otro, surge una pregunta silenciosa: ¿De dónde viene esa paz? ¿Qué sustenta esa esperanza? Por ejemplo, en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Aparecida Brasil, en 2007.

LA AMISTAD Y LA IGLESIA

El Papa Benedicto XVI lo expresó bellamente: "La Iglesia crece por atracción, no por proselitismo." Parafraseando puedo decir que esa atracción se manifiesta en la amistad cuando la vida del amigo irradia los valores del Evangelio sin imponerlos. Es decir, una santa, casta y pura amistad es eso, encarna los valores del Evangelio en lo más profundo de su esencia y ser.

San Francisco de Asís fue un maestro en la evangelización a través de la amistad y el testimonio. En Primera de Celano #33 dijo a sus hermanos: "Id con el Señor, hermanos, y, según Él se digne inspirarles predicad a todos la penitencia” si es necesario, usad palabras. Su vida de pobreza, alegría y servicio fue un poderoso imán para aquellos que lo rodeaban, invitándolos a cuestionar sus propias vidas y a buscar una plenitud que él parecía haber encontrado.

Cuando la amistad es pura y casta se convierte en un terreno fértil para sembrar la semilla del Evangelio, semillas que se hacen eficaz en aquellos corazones que saben aprovechar el don de la amistad y ven en ella el medio de unión y culmen para entrar en la dinámica de conversión.

¿Sabías qué?, una profunda y sólida amistad se construye bajo los siguientes pilares: La comunicación y la escucha. En el contexto del tema abordado en este artículo “La amistad vínculo de unión que invita a la conversión”, significaría que cada uno de nosotros debemos estar dispuestos a escuchar las inquietudes, las dudas y las luchas de nuestros amigos, sin juzgar ni presionar. Por ejemplo Prov. 27,17 dice: "El hierro con hierro se aguza, y el hombre aguza el rostro de su amigo."

En ese sentido llegar a nuestros amigos por medio de un dialogo sincero, honesto y respetuoso, donde ambas partes se sienten seguras para expresar sus pensamientos y sentimientos, puede abrir puertas a conversaciones sobre el sentido de la vida, la trascendencia y la fe, solamente debemos tener paciencia y saber que los tiempos son de Dios, en la amistad los procesos de conversión no son automáticos, la amistad solo sirve de instrumento para saber sembrar la semilla en el amigo, y después irla regando, podando y abonando con nuestro testimonio de vida, así nos lo deja claro en la primera Carta de San Pablo a los corintos: 1 Cor. 3,6 – 7. “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Solamente la gracia de Dios da el crecimiento.

Finalmente, si verdaderamente deseas aproximar a tus amigos al camino de la conversión, no dudes de orar por ellos, ya que la oración es el alimento fundamental para cualquier momento, orar y pedir que sea Dios quién haga su obra en su tiempo y según las circunstancias. El apóstol Santiago nos invita: “La oración ferviente del justo tiene mucho poder” St. 5,16.

 




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