SIEMPRE HAY QUE SER AGRADECIDOS CON DIOS
Jesús les dijo: «Vayan y
preséntense a los sacerdotes.»
Mientras iban quedaron
sanos. Uno de ellos, al verse sano, volvió de inmediato alabando a Dios en alta
voz, y se echó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole las
gracias. Era un samaritano.
Jesús entonces preguntó:
«¿No han sido sanados los diez? ¿Dónde están los otros nueve? ¿Así que ninguno
volvió a glorificar a Dios fuera de este extranjero?»
Y
Jesús le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado.» (En Lucas 17,11-19)
Agradecimiento: Don de Dios
Uno de los distintivos de todos los creyentes practicantes es ser
agradecido por todo lo que Dios nos ha dado. Por eso el Papa Francisco dijo:
“Cuando alguien nos ofrece un servicio, no debemos pensar que todo nos es
debido. La gratitud, el reconocimiento, es ante todo una señal de buena
educación, pero también es una característica distintiva del cristiano. Es un
signo simple pero genuino del reino de Dios”.
El ser agradecido nos hace más felices
Uno de los dones que Dios nos ha dado es el de ser agradecidos,
especialmente a Dios y a todas las personas que de alguna manera nos ayudan.
Esto nos hace sentir que nosotros no estamos solos en la vida y que hay
personas dispuestas a ayudarnos en las diferentes situaciones en las que nos
encontramos. Son aquellos que experimentan el amor de Cristo en sus vidas.
El ser agradecido favorece a la persona que lo recibe
Al ser agradecido, el que se beneficia es la otra persona; cuando
sabemos valorar su trabajo. Al mismo tiempo, ¿Cuántas veces uno mismo se siente
feliz cuando alguien nos agradece? ¿Cuántas veces uno ha sentido que su trabajo
es reconocido, valorado y aceptado? Lo importante de ser agradecido no es
simplemente sentirse bien, sino que lo hace sentir bien a los demás y les
inspira a ser agradecidos. Y saber que Dios nos bendice por cada acto de bondad
que realizamos por los demás.
El ser agradecido fortalece las relaciones
Una de las consecuencias de ser agradecidos es que hace más fuertes
nuestras relaciones personales con otros o con nuestros seres queridos. Cuando
nosotros somos agradecidos con los demás, nos abre el camino para lograr una
amistad más sólida, desinteresada. El ser agradecido es un regalo que viene de
Dios hacia todos nosotros.
El ser agradecido crea una actitud profunda y auténtica
Al ser agradecidos desarrollamos una relación profunda y auténtica de
amistad con las personas de nuestro entorno. Para que una amistad o relación
perdure, tiene que ser genuina, sobre todo libre de prejuicios. Por lo que
nosotros tenemos que saber imitar a Jesús, que él supo tener y crear relaciones
legítimas de amistad y amor. Por lo cual, al ser agradecidos, vamos creando
lazos profundos de amistad y un amor auténtico y desinteresado al igual que
Cristo.
El ser agradecido nos hace más conscientes de la realidad del mundo y
nuestro entorno
En todo el mundo hay momentos importantes donde nosotros debemos dar
gracias a Dios. Donde se reúne toda la familia para dar gracias a Dios por la
vida, por tener una familia, amigos/as, salud, un trabajo, un lugar donde
vivir, por el alimento diario que recibimos y especialmente por todo cuanto
hemos recibido de Dios en nuestras vidas.
Siempre hay algo en la vida por lo que nosotros debemos estar
agradecidos. Ser agradecido no es un sentimiento superficial, sino que brota de
la bondad de nuestro corazón. Como católicos, debemos recordar vivir
constantemente en acción de gracias. A través de nuestro testimonio de vida
diaria, hacia nuestro prójimo y de una manera especial celebrando la Eucaristía
que es Acción de Gracias.
La mayor oración de
gratitud en el mundo es la Misa. En la primera Misa, cuando Jesús celebraba la
Última Cena con sus apóstoles, “dio gracias” con el pan y el vino (Lc 22:7-20).
La Misa es una gran oración de gratitud. Individual y colectivamente damos alabanzas
y gracias a Dios Padre por su acción salvadora a través de Jesucristo.
La gratitud, la capacidad de dar gracias, nos hace apreciar la presencia
en nuestra vida de Dios y nos ayuda a reconocer la importancia de los demás, y
la indiferencia que desfiguran nuestro corazón. Es fundamental saber decir
‘gracias’. No olvidemos esta palabra clave” (Papa Francisco, Homilía, 9 de
octubre de 2022).
El verbo griego para dar
gracias es “eucharistein”. De ahí proviene la palabra “Eucaristía”.
Literalmente significa “acción de gracias”.
Preguntas de reflexión
¿Alguna vez has sido
testigo de que alguien no ha recibido el agradecimiento que se merece?
¿Crees que te ha faltado
agradecer a alguien alguna vez?
¿Agradeces a Dios como se debe?
Bibliografía:
Biblia Católica
Latinoamericana
https://themiscellany.org/agradecimiento-don-de-dios
https://Catholic.net
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