Por: Pavlusha K. Luyando
Cuando en la vida se han tenido verdugos y se ha vivido el abandono afectivo, cuando
no se ha recibido amor de sus semejantes, cuando no se sanan las heridas y el corazón se llena de revancha y odio. De esta forma empieza el odio a todos y a todo.
El resentimiento envenena al alma
y aleja de las aspiraciones más nobles, el resentimiento conduce al odio y a la
revancha. Aleja de Dios.
Todo ser humano busca lo que lo
que lo identifica.
Los que buscan revancha, se identifican
con ideologías cuyo contenido es la expresión de sus mismos conflictos.:
Marxismo (lucha entre ricos y pobres), ideología de género (el hombre vs la
mujer), terrorismo (ellos no merecen vivir), fascismo (idea del ideal superior),
ideologías antivida (aborto, eugenesia y un largo etc.
Estas son las ideologías surgidas
por el resentimiento.
¿Cuál es lo común de estas
ideologías?: El uso de la violencia, el “fin justifica los medios”
La retórica de los que están a
favor de estas tendencias siempre es beligerante y amenazadora, siempre con el
puño en alto, el lenguaje y expresión lo evidencian.
El resentimiento genera odio y el
odio genera endurecimiento en el discernimiento; es decir la persona deja de
ver soluciones asertivas. Solo se percibe una: deseo de venganza.
El hombre que no sana sus resentimientos termina proyectándolos en todo lo que hace.
Hay que pedir la gracia de Dios para
poder hacer una profunda reflexión y un profundo examen de conciencia sobre la
razón de nuestro actuar y que alimenta nuestros pensamientos, y tener bien
claro que nuestras mejores intenciones pueden hacer equivocarnos si
prescindimos de Dios.

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