Por: Luz Encalada
Santo Tomas de Aquino enumera más
de 50 virtudes distintas. Sin embargo, según el catecismo existen 4
virtudes cardinales fundamentales como: La prudencia, la justicia,
fortaleza y templanza. Dentro de estas nacen muchas más.
En esta oportunidad haremos
referencia a las virtudes cardinales y en ellas esta la virtud de la
prudencia.
Para entender la prudencia lo
haremos junto con la biblia tomando las siguientes citas.
"Has
de tener un peso cabal y exacto, e igualmente una medida cabal y exacta, para
que se prolonguen tus días en el suelo que el señor tu Dios te da." (DT
25,15)
"Así
que, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente
a nuestros hermanos en la fe."
(Gál 6,10)
La prudencia es la virtud que regula a todas las demás, para utilizar y
aplicar en su justa medida. Conduce a otras virtudes, incluso a
la caridad, quien guía el
juicio de conciencia. Gracias a la prudencia aplicamos sin error los principios
morales.
He aquí algunas acciones para poder
diferenciar entre un hombre con prudencia o imprudencia:
Los monjes de los primeros siglos
apreciaban mucho esta virtud. El hombre prudente debe tener la capacidad
de conducirse y conducir a los a demás. No se trata de ser un erudito,
se trata de aprender a ser discreto, discernir en cada situación y así desarrollar
esta virtud en la práctica.
Y sin olvidar que las
virtudes son asistidas por los dones del espíritu santo.


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