Artículo seleccionado por: Judith Vargas
“¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Nuestro Dios es un Dios grande, lo que quiere lo hace en el cielo y en la tierra”, comienza el mensaje de la religiosa difundido el domingo 17 de octubre.
5pt; margin-left: 0cm; margin-right: 0cm; margin-top: 11.25pt; margin: 11.25pt 0cm; text-align: justify;">“Quiero elevar en este día mi acción de gracias a Dios porque lo he sentido cercano en este cautiverio”, dijo luego.“Mis
agradecimientos a Su Santidad el Papa Francisco, al gobierno italiano, a los
organismos de inteligencia italiana, a las autoridades de Malí, al Monseñor el
Cardenal Zerbo”, dijo la religiosa.
Luego que la
religiosa fue puesta en libertad, el Cardenal Jean Zerbo, Arzobispo de Bamaka,
(Malí) dijo a AFP que “rezamos mucho por su liberación. Agradezco a las
autoridades malienses y a otras buenas personas que hicieron posible esta
liberación”.
La hermana
Narváez también dio gracias “al doctor Iván Duque, presidente de Colombia, y a
todo el gobierno colombiano, al embajador de Colombia en Italia, doctor Jorge
Mario, al GAULA, a la Conferencia Episcopal, a los obispos y sacerdotes, a los
religiosos y religiosas, a los grupos parroquiales, a los laicos comprometidos,
a los grupos de oración”
Los Grupos
de Acción Unificada por la Libertad Personal (GAULA) son unidades de fuerzas
especiales de la Fuerza Pública de Colombia. Están integrados militares y
policías.
La religiosa
también agradeció “a las instituciones educativas, personal docente,
administrativo, alumnos y exalumnos, a la congregación de Hermanas Franciscanas
de María Inmaculada, a mi familia, a todas aquellas personas que oraron por mí
e hicieron posible mi liberación, y aquellas que me han fortalecido y me han
acogido con sus detalles y gestos de fraternidad, un sincero Dios les pague”.
“Fraternalmente,
hermana Gloria Cecilia”, concluyó.
La hermana
Narváez fue secuestrada el 7 de febrero de 2017 en Karangasso, en el círculo de
Koutiala, en la frontera entre Malí y Burkina Faso, por hombres armados del
Frente de Apoyo para el Islam y los Musulmanes (SGIM), una rama de Al Qaeda con
sede en Mali.
La obligaron
a entregar las llaves de la ambulancia de la comunidad donde vivía. Después, el
vehículo fue encontrado abandonado. Otras tres hermanas estaban en la casa,
pero lograron escapar.
Los
secuestradores iban a llevarse a la monja más joven, pero la hermana Gloria se
ofreció como voluntaria para ocupar su lugar.
La monja
colombiana había servido en Malí durante 12 años antes de su secuestro.
Su comunidad
administra un gran centro de salud en el país, así como un hogar para unos 30
huérfanos.
La religiosa
fue liberada el 9 de octubre y el Papa Francisco la saludó en el Vaticano al
día siguiente. El Santo Padre la bendijo antes de presidir una Misa en la
Basílica de San Pedro.
Malí está
bajo el liderazgo de Assimi Goïta, quien lideró dos golpes de estado en un
lapso de nueve meses, primero derrocando al presidente electo democráticamente,
Ibrahim Boubacar Keïta, en agosto de 2020 y, en mayo de este año, a los líderes
interinos que iban a liderar la transición del gobierno.
Tras el
golpe del 24 de mayo, el tribunal constitucional de Malí nombró a Goïta como
presidente de transición de Malí hasta que haya nuevas elecciones.
La medida
atrajo críticas y los líderes católicos del país la llamaron una “toma del
poder fuera del proceso legal”.
Malí está
luchando contra una insurgencia islamista que comenzó en el norte en 2012 y se
ha extendido a Burkina Faso y Níger, con un aumento de los secuestros.
La Agencia Fides informó en septiembre de 2020 que la madre de la hermana Gloria Cecilia murió a los 87 años, mientras esperaba la liberación de su hija.
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