Texto seleccionado por : Gabi Barboza
Santa María Faustina Kowalska, Helena Kowalska, fue una religiosa de la orden de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia y mística católica polaca. Sus apariciones de Jesucristo inspiraron la devoción católica a la Divina Misericordia y le valieron el título de Apóstol de la Divina Misericordia.
Santa Faustina nació en el seno de una familia campesi en la aldea de Głogowiec, en Świnice Warckie, voivodato de Łódź, Polonia, en 1905.
Era la tercera de ocho hermanos, hijos del matrimonio de Stanislaus, carpintero y agricultor, y Marianna Kowalska, que los educaron con gran disciplina espiritual, sobre todo su padre.
Como la familia era muy pobre, Faustina no asistió a la escuela más que tres años.
Santa Faustina y sus hermanas sólo tenían un buen vestido, habían de turnarse para ir a Misa, de modo que cada una asistía a una misa diferente.
A los 9 años tomó la Primera Comunión en la iglesia de San Casimiro.
Antes de entrar al convento, en 1919, trabajó como sirvienta en casa de unos amigos de la familia Bryszewski en Aleksandrów, cerca de Łódzki. Más adelante, en 1922, viajó a Łódź y trabajó un año en la tienda de Marjanna Sadowska para mantenerse y ayudar a la familia.
Al finalizar ese trabajo marchó a Varsovia con la intención de entrar en un convento, pero la superiora le recomendó reunir una pequeña dote para su ajuar, lo que la llevó a trabajar como sirvienta o doméstica otro año, hasta 1925.
Entrada al convento
La pobreza de Faustina Kowalska era tan extrema que no le permitía entrar en ningún convento. Finalmente se dirigió a la Casa Madre de la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia, en la que por fin fue atendida, y tras un año de ahorro para poder pagarse un ajuar, en agosto de 1925, fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles, pudo entrar como postulante.
Semanas después de su entrada en el convento tuvo tentaciones de abandonar, pero, según sus memorias, el Señor se presentó nuevamente en su celda para pedirle que no lo hiciera.
En ese convento trabajó en la cocina y se le encomendó la tarea de limpiar el cuarto de la Madre Barkiewez y cuidarla durante su enfermedad.
A principios de 1926, fue enviada al noviciado de Józefów, en Cracovia, para terminar su periodo de postulante, y el 30 de abril, a los 20 años, tomó el hábito como novicia, con el nombre de Sor María Faustina del Santísimo Sacramento.
El nombre de «Faustina» significa «bendecida», «afortunada» y podía ser una referencia al mártir cristiano Faustinus.
Faustina no sabía nada del convento en el que ingresó, pero fue advertida de que ingresaría allí como una hermana lega y que, por su bajo nivel de escolaridad, quizás no alcanzase en la orden niveles más altos que los consistentes en actividades de cocina, limpieza y jardinería.

Las apariciones de Jesús Misericordioso
La primera representación de la Divina Misericordia, pintada por Eugenio Kazimirowski, y ubicada en el Santuario de la Divina Misericordia en Vilna, Lituania.
En el otoño del año en que Faustina llegó a Płock aparecieron los primeros síntomas de tuberculosis por lo que fue enviada a una granja de propiedad de su orden religiosa con la intención de que se recuperase. Después de haber mejorado regresó al convento en Płock.
Sor Faustina sostuvo haber tenido la primera revelación de la Divina Misericordia estando en su celda, el 22 de febrero de 1931. La escena de dicha revelación y las palabras que escuchó de los labios de Jesús están plasmadas en su diario (Diario I, sesiones 47, 48 y 49).
Según cuenta, Jesús apareció vestido de blanco y de su corazón emanaban haces de luz roja y blanca.
Entre otras cosas Jesús le pidió que pintara una imagen suya, fiel a la imagen que se mostraba ante ella; tal imagen debía contener la inscripción «Jesús, en Ti confío».
Sin saber cómo pintar, Faustina se acercó a otras monjas en el convento de Płock en busca de ayuda, pero no la recibió.
Tres años después, después de su asignación a Vilna, la primera representación artística de la imagen se realizó bajo su dirección.
En el mismo mensaje del 22 de febrero de 1931 sobre la imagen de la Divina Misericordia, Faustina también escribió en su diario (#49) que Jesús le dijo que quería que la imagen de la Divina Misericordia fuera "solemnemente bendecida el primer domingo después de Pascua; aquel domingo será la fiesta de la misericordia".
Ante la propuesta, se requirió el servicio del pintor Eugenio Kazimirowski, quien realizó el retrato bajo las instrucciones de sor Faustina. La imagen fue presentada y venerada públicamente en Ostra Brama (Vilna, Lituania) entre el 26 y el 28 de abril de 1935; fue la primera imagen pintada del Señor de la Misericordia.
Pero la que finalmente se hizo famosa en el mundo entero fue la realizada por Adolf Hyla, ofrecida como agradecimiento por la salvación de su familia de la guerra.
Santa Faustina escribió un diario en el que recogió los mensajes que recibió de Jesús. De aquí surgió la devoción a la Divina Misericordia, la cual considera que la principal prerrogativa de Jesús es la misericordia y que es la última tabla de salvación. Se accede a la misericordia por la confianza. Esta devoción está integrada por el mensaje de la Divina Misericordia, la Coronilla de la Divina Misericordia, la Imagen de la Divina Misericordia, la Fiesta de la Divina Misericordia y la Hora de la Misericordia (las 3 p. m.).
Sus últimos días
En los últimos años de su vida, aumentaron los sufrimientos interiores de tipo espiritual y las dolencias del cuerpo: se desarrolló la tuberculosis que atacó sus pulmones y sistema digestivo. A causa de ello se le internó dos veces en el hospital de Pradnik, durante varios meses. Falleció el 5 de octubre de 1938, a los 33 años, de los cuales 13 fueron vividos en el convento.
Su funeral fue dos días luego, en la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Su cuerpo fue sepultado en el cementerio de la comunidad, en el jardín de la casa de la congregación de las hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia en Łagiewniki, Cracovia. El 25 de noviembre de 1966 sus restos fueron llevados a la capilla, más tarde consagrada como Santuario de la Divina Misericordia de Cracovia. Tras su beatificación, sus reliquias se depositaron en el altar de la capilla
Veintisiete años después de la muerte de sor Faustina comenzó el proceso de canonización. Fueron presentados a consideración dos casos de sanaciones milagrosas. El primero fue en Massachusetts a la Sra. Maureen Digan y el siguiente milagro fue la sanación de una condición congénita del corazón del Padre Pytel en el día del aniversario de la muerte de sor Faustina, el 5 de octubre de 1995.
Beatificación y Canonización
El 18 de abril de 1993, día de la Fiesta de la Divina Misericordia (Segundo Domingo de Pascua), Juan Pablo II declaró beata a Sor Faustina frente a una multitud de devotos de la Divina Misericordia en la plaza de San Pedro en Roma.
María Faustina Kowalska fue canonizada el 30 de abril de 2000, segundo domingo de Pascua, día al que la Iglesia católica denomina también Domingo de la Divina Misericordia. El Santo Padre presidió la ceremonia de canonización ante una gran multitud de peregrinos de la Divina Misericordia.
El 2011, en ocasión del 2º Congreso mundial de la Divina Misericordia, se le dirigió una carta a Benedicto XVI solicitando abrir el dossier que estudie la posibilidad de proclamar a María Faustina Kowalska doctora de la Iglesia.

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