¿Por qué la Iglesia defiende la vida y la familia?

Una esperada visita por los católicos de España es la que están viviendo con el Papa León XIV. Por supuesto, para nadie es una sorpresa que en su discurso toque temas que se han discutido hasta el cansancio en Europa y gran parte del mundo: la vida, la familia y el matrimonio.
La postura de la Iglesia ante la vida
En los sitios donde se ha presentado, el Santo Padre ha encontrado simpatía y cariño. Ha visto los reyes y a las princesas, se ha encontrado con el episcopado español, estuvo en el Congreso con miembros del Parlamento - donde se debate el destino de las personas a quienes sirven, como en algunos países de América - celebró la Misa de Corpus Christi, oró con 600 mil jóvenes, conversó con representantes de la cultura, el arte, la economía y el deporte, dejó una rosa a la Virgen de la Almudena, fue al estadio Bernabéu y lo que le falta por hacer... además ha sido aclamado por millones de personas que esperaban verlo en las calles, solo por comentar algunos de las hermosas experiencias que ha tenido en España.
Sin embargo, durante su estadía, el mensaje ha sido claro: la vida humana es un valor fundamental:
"... si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades? ¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás? La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización. Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia". (Discurso del Santo Padre, Congreso de los Diputados (Madrid) Lunes, 8 de junio de 2026)
Defender la familia y el matrimonio
Por supuesto, la Iglesia siempre defenderá el origen del ser humano que es la familia, basada en el matrimonio. No es negociable, porque se trata de un mandato de Dios:
"Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó. Dios los bendijo; y les dijo Dios: «Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla" (Gen 1, 27-28).
Y hemos visto, con gran alegría, cómo se han volcado en las calles las familias con niños pequeños. Muchos bebés tendrán como anécdota que el papa León los besó durante su histórica visita apostólica.
Pero los jóvenes no se han quedado atrás: en la Plaza de Lima, en Madrid, ante más de seiscientos mil, el Papa volvió a invitarlos a no tener miedo a tener una vocación a la vida religiosa o al sacerdocio. Pero también los animó:
"Aquí también he visto otras parejas que se van a casar, ¡felicidades! y ¡bendiciones! Porque si antes dije: 'No tengáis miedo de pensar en una vocación, el matrimonio también es una vocación. ¡No tengáis miedo del matrimonio y de formar familia!'" (Vigilia de oración con los jóvenes en Plaza Lima, Madrid)
Por eso, no cabe la duda: la Iglesia siempre defenderá la vida, la familia y el matrimonio, porque son hechura de Dios y forman pate de su plan para nuestra salvación.
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