Cuando la vida golpea

 Cuando la vida golpea


Él te mira y susurra: "No te rompiste, te hice más fuerte."

Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad


La vida no avisa. Golpea y sigue.

Y tú decides: ¿te rompes como el cristal o te forjas como el acero?

Pero hay algo más: no lo decides solo.
Cristo camina contigo entre los golpes y el ruido.
Te recuerda que el acero no se forja en calma, sino en fuego.
Que el dolor no siempre destruye; a veces templa el alma.

La fe no evita los golpes, pero los transforma en fortaleza.
Y al final, cuando todo parece quebrarse,
Él te mira y susurra: “No te rompiste, te hice más fuerte.”


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