El Evangelio irrumpe en la empresa y sorprende a coach y gurús New Age: «Vemos conversiones reales»
Eloy Gesto, director de Escuela Inventa detalla el largo camino que llevaría a emprender este proyecto y a comprender cómo en el Evangelio se encuentran las respuestas a muchas de las encrucijadas actuales de la empresa, el marketing y la comunicación.
-La misión actual de Eloy Gesto es “evangelizar a través de la comunicación”. ¿Dónde nace el proyecto?
-En 2011 fundé mi escuela de ventas y de hablar en público. Desde entonces he dirigido talleres, seminarios profesionales y eventos de comunicación en los que han participado miles de personas.
»En muchos de estos foros contábamos con reconocidos ponentes del ámbito de la inteligencia emocional, la psicología positiva, el emprendimiento o el desarrollo profesional… Y los asistentes llegaban sedientos, en búsqueda.
»El problema es que, en este sector, el crecimiento personal y la oratoria están marcados por corrientes de tipo new age o estoicas. Aumentan los gurús, los coach y los falsos profetas; y como consecuencia, aumenta también el vacío de las personas.
-¿Por qué ocurre esto?
-Porque la premisa de fondo es errónea: se basa en el desarrollo de las propias capacidades —la autosuficiencia, la autosuperación, el autodesarrollo— creyendo que por nosotros mismos podemos con todo. Uno incluso puede parecer valiente, cuando en realidad actúa desde la soberbia. Dejamos a Dios a un lado para convertirnos en pequeños dioses. Es una inercia muy fuerte.
-¿Empezó entonces a ser consciente de ello?
-En 2014, después de un gran evento al que asistieron cientos de personas y ponentes como Mario Alonso Puig, Pilar Jericó, Álex Rovira, Raimón Samsó, Alejandra Vallejo-Nágera o Irene Villa, entre otros, vi como muchos asistentes se marchaban motivados y empoderados, tras dos días intensos. Y, sin embargo, yo sentía un vacío profundo. Le dije a mi socia: “No sé lo que le hemos dado a la gente”.
-¿Qué falló?
-A pesar de la buena intención, tenía la sensación de estar errando: algo me decía que aquel camino era incompleto.
-¿Cuándo lo confirmó?
-Necesité siete años más para reconocer a Dios y abrir el corazón a la verdad. En un momento de gran dolor personal, el 1 de enero de 2021, Dios se manifestó con claridad en mi vida. A partir de ahí, todo cambió. Comenzó un proceso de conversión profundo que dio luz a esa búsqueda.
-Cambiaría algo en usted...
-Desde entonces, Cristo ocupa el centro de mi vida y de mis proyectos. Está transformando todo en mí y ha cambiado también el enfoque de mi escuela de comunicación.

Eloy Gesto: "Para tener foco me alimento de la fe. No busco mi yo desde una mirada narcisista. Cada día le pregunto a Dios cuál es mi propósito".
-Dicen que en los seminarios y talleres de tu escuela, Escuela Inventa, hablas de Jesucristo, que siempre te acompaña una Biblia y que tienes una imagen del Sagrado Corazón de Jesús; perdona la pregunta, pero ¿cómo reaccionan las personas?
-Nuestro miedo a veces nos lleva a ocultar a Cristo, a suavizar o esconder nuestra fe. Nos vuelve tibios y nos empuja a renunciar a la verdad anunciada. Yo también siento ese miedo, pero anunciar el Evangelio es nuestra responsabilidad allí donde estemos.
»Sí, hay personas a las que les incomoda e incluso alguna que se aleja; pero son muchas más las que tienen hambre de Dios y están abiertas a escuchar. La sociedad está herida y, precisamente por eso, la búsqueda crece y los corazones empiezan a abrirse.
»Jesucristo ha sido claro: “Id y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19). Por eso estamos en una nueva etapa: la misión de Escuela Inventa —y la mía— es evangelizar a través de la comunicación.
-¿Y cuáles están siendo sus primeras impresiones?
-Estamos viendo conversiones reales: una alumna que acaba de casarse por la Iglesia tras años casada por lo civil y su asistencia a la adoración perpetua; otros casos de avivamiento espiritual… Hace poco, un joven emprendedor que pasó por la escuela hace cuatro años está viviendo una conversión profunda, hasta el punto de abandonar un proyecto empresarial que no estaba orientado a Cristo.
»Pero cuidado, esto no lo hacemos nosotros, lo hace Cristo, es importante tenerlo claro. Y sobre todo apoyarse mucho en la Dirección Espiritual, para ir acompañados, para ser guiados. Podemos confundirnos y creer que está en nuestras manos.
-¿Qué impacto debe jugar la empresa en la sociedad? ¿Qué impacto te gustaría generar con su escuela ?
-Decía Mary Kay, una exitosa empresaria americana: “Primero Dios, luego la familia y, por último, el trabajo”.
»Creo que las empresas pueden y deben ser motores de estabilidad social, deben de orientar su propósito a ayudar. Por desgracia, “la gran mayoría de los directivos de las empresas están más centrados en tener poder, en ser influyentes, y en las cuentas de resultados que en servir a la sociedad y ser una fuente real de Bien Común”
-Necesitamos responsabilidad social corporativa-, necesitamos responsabilidad real. No porque lo diga una normativa, sino porque hemos entendido que estamos aquí para servir. Y si lográramos ponernos de verdad en esa perspectiva, todo cambiaría.
-En Silicon Valley está creciendo de nuevo el interés por Jesucristo como referente, ¿Por qué?
-Muchos directivos se han encontrado con un vacío existencial enorme, y han estado creando equipos egoístas, muy enfocados a resultados, creando Tribus a través en sus equipos, esto incluso ha llegado a suplantar el concepto de familia para estos empleados del siglo XXI, dándolo todo en sus empresas, con teóricos beneficios que derivan en actividades de ocio asociadas a la vida en esas empresas, entre otras muchas cosas. Necesitamos volver a llevar a Dios a las empresas.
-La pregunta es: ¿Cómo?
-Sobra marketing y sobra marca, falta generosidad, solidaridad y verdad. No está reñido con la rentabilidad o la excelencia. Al contrario: son ingredientes de éxito asegurado.
»“Tratar de ser una buena persona, es un buen negocio.” Descubrir esto ha sido una de las lecciones más importantes de mi vida.
»San Ambrosio le dijo a San Agustín: “No es el hombre el que encuentra la verdad, sino la verdad la que encuentra al hombre.”
-Habla de volver a llevar a Dios a la empresa… ¿A través de qué virtudes y prácticas?
-Mi deseo es ayudar a las personas a acercarse a la verdad, a quitarse capas, etiquetas, apariencias y ruido. Ayudar a recuperar la sencillez, la inocencia y la nobleza; la capacidad de ser buena gente, de ayudar a los demás con nuestro talento, y de que, ofrezcamos el servicio que ofrezcamos, lo hagamos con honestidad y humildad.
»Para hablar en público no necesitamos ser gurús. Necesitamos ser nosotros mismos. Sencillos, humanos, auténticos.
-Y ahora que es consciente de ello, si ya no le mueve solo lo material y económico, ¿qué le motiva cada día?
-Haga lo que haga, solo me interesa una cosa: amar cada vez más y mejor a los demás.
»Desde que empecé a caminar por este camino, todo ha cambiado. El mejor emprendimiento es el de servir al bien común.
-¿Qué importancia tiene la comunicación en nuestra vida cotidiana?
-Dios nos ha creado como la única especie con la capacidad de hablar, y esto nos obliga a cuidar esta habilidad, ya que con ella podemos influir positivamente en el mundo y anunciar a Cristo.
»Las palabras no son solo una herramienta, son puentes. Puentes que generan confianza, crean conexión y provocan acción.
»Vivimos en una época en la que captar y mantener la atención es cada vez más difícil. Ya no basta con hablar, en el medio de tanto ruido, la comunicación exige ser capaces de conectar con las personas. Y para ello se necesita claridad, sencillez y autenticidad. Y por supuesto, también necesitamos la verdad, para que cada palabra que brote de nuestro corazón pueda ser una semilla transformadora.
-¿Qué es lo que más le gusta?
-Lo que más disfruto de mi trabajo es eso: crear. Dar forma a una idea, a una experiencia, a algo que pueda inspirar o transformar a otros. Creo que esa herencia artesanal está siempre presente en cada detalle, aunque mi materia prima no sea el metal o la piedra, sino las palabras, las emociones y las personas.
-Mantener el foco hoy parece un desafío. ¿Cómo lo haces?
-En mi caso, para tener foco me alimento de la fe. No busco mi “yo” desde una mirada narcisista. Cada día le pregunto a Dios cuál es mi propósito.
»He recibido consejos, atajos, métodos rápidos. Y me he negado a convertir mi escuela en algo sin alma. Sabía que iría más despacio, pero preferí mantener la esencia.
»He cometido errores, y muchas veces pensé en parar. Pero en esos momentos hablo con Dios. Él me sostiene.
»Lo digo con claridad: Lo rápido suele ser efímero; lo verdadero madura despacio.


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