La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios. (CIL 1822 – 1825)
Es por este motivo que el papa Benedicto XVI quiso inciar su pontificado con su encíclica: “Dios es amor”. Él era consiente que estamos en una cultura actual caracterizada por el nihilismo. Es decir una filosofía autodestructiva que dice que nada tiene sentido, que la vida es un sin sentido, una pasión inútil, es un asco de vida.
Ese
es el nihilismo. Pues frente a esa situación el papa quiso recordar algo básico
y dijo: “este mundo no es una equivocación, no es una casualidad, no es un
accidente. Si no que es el fruto del amor, el hombre solo se entiende como
fruto del amor de Dios y solo se realiza en la vocación al amor por él que ha sido creado. Por eso que se nos propone a
nosotros como el ABC para construir una civilización del amor.
Es
importante recordar, que todas las virtudes son infundidas por Dios; además, es
la voluntad para que amemos a Dios por el mismo con todas nuestras fuerzas.
El
amor autentico es el que ha descubierto un sentido, una razón en las cosas,
descubrir la dignidad en otro ser humano porque Dios se ha entregado por
nosotros.
Los
hombres no nos queremos bien, es por eso para amar al prójimo es importante
amarnos a nosotros mismos:
-
Nosotros no nos
queremos bien
-
Nos auto
destruimos
-
Nos hacemos
esclavos
Somos nuestros propios carceleros por ejemplo con el alcohol, las drogas, el odio, los resentimientos. Nos auto despreciamos, no nos aceptamos a nosotros, no tenemos esperanza. No nos queremos. Tenemos envidia al prójimo, No nos gustamos como somos, No valoramos lo esencial de la vida
Con
todas estas carencias: ¿Cómo vamos a amar al prójimo?, ¿Qué podríamos hacer
para amar al prójimo? Y una de las razones por la
que no nos queremos, es porque no valoramos lo esencial de nuestra vida el ser
hijos del amor de Dios, que él nos quiere personalmente.
Por
eso Jesucristo vino con la otra formulación: “Amar los unos a otros, como yo
los he amado”. Ya que él era consiente que el hombre necesita una escuela de
amor.
El
señor ha venido a revelarnos a descubrirnos como tenemos que querernos y como
tenemos que querer al prójimo.
Aquí
hay una pregunta: ¿queremos como Dios nos quiere? ¿Queremos con ese espíritu
que él nos ha amado?
Y
ahora la pregunta es: ¿Cuál es la medida que tenemos para amarnos unos a otros?
Pues es la medida de la cruz por la que él se entregó y murió en la cruz por
nosotros.
Como
esa pregunta que le hicieron a la Madre Teresa de Calcuta. ¿Hasta cuanto hay
que dar?, ¿Hasta cuánto hay que tener
caridad con los pobres? Y ella contesta: “hasta que
te duela y si somos capaces de amar es porque hemos sido amados.”
Aquí
nos toca reflexionar sobre la fuente de amor que tenemos en Cristo. El
mandamiento nuevo es amaos a tu prójimo como Cristo te ha amado a ti. El amor de Cristo es la fuente y la medida. Es el modelo del
amor en los cristianos.
Y
asi la caridad será la verdadera ya que guardamos sus mandamientos. Es como el
semáforo, Si no cumplimos los mandamientos, no hay
caridad.
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Jn
(13,34) |
Jn (15, 9-10) |
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Jn (13,1) |
Mt 22,40 |
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Jn
(15,9) |
Jn(15, 12) |
|
Jn
(15,12) |
Rm (13, 8-10) |
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Rm (5,10) |
Lc (10, 27-37) |
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Mt (5,44) |
Mc (9,37) |
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Mt (25,40-45) |
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“El
apóstol san Pablo ofrece una descripción incomparable de la caridad: “la
caridad es paciente, es servicial, la caridad no es envidiosa, no es
jactanciosa, no se engríe, es decorosa, no busca su interés, no se irrita, no
toma en cuenta el mal, no se alegra de la injusticia, se alegra con la verdad. Toda
la excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta” (1 Co 13, 4-7)
Ahora
cerramos este capítulo con el himno de la caridad: https://youtu.be/y8__lkmCv_E
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