Lectura del santo evangelio según san Juan (4,43-54):
Versículos escogidos por: Richard Jesús
En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús
mismo había atestiguado:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque
habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues
también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido
el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún.
Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que
bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino.
Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su
hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que
Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este
segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.
Palabra del Señor
Hermanos el Evangelio de hoy nos vuelve a reiterar
acerca del poder de la fe que debemos tener y cultivar cada día con la
oración. En el pasaje de este
Evangelio le dice aquel funcionario real : "si no ves signos y prodigios
no crees"; pero éste insiste a Jesús en que vaya a curar a su hijo, porque
había escuchado acerca de los milagros que había hecho en Jerusalén.
Replicandole Jesús : "anda tu hijo vive". Este hombre al retornar a
Cafarnaún, quien a su vez tenía muchos criados, después de hacer cuentas y
saber que su hijo estaba vivo, recién creyó él y su familia.
Eso mismo nos ocurre en la actualidad, pedimos y hasta
exigimos que Dios nos conceda lo que le pedimos; pero ya. Olvidando que Dios
tiene sus tiempos y sus momentos. Cuántas veces tenemos dificultades, u otras
veces queremos alcanzar un puesto superior en nuestro trabajo o anhelamos cosas
para nuestros hijos, etc. Y seguramente lograremos hacer realidad esos sueños;
pero estará basado en esa oración perseverante para finalmente dejar que Dios
actúe.
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