Lectura seleccionada por: Richard Jesús
Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,36-38):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no
juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad,
y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa,
colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá
a vosotros».
Reflexión
El evangelio de hoy es muy corto; pero de contenido profundo, cuando nos dice que seamos misericordiosos como Dios padre lo es con cada uno de nosotros que a pesar de nuestros errores siempre nos comprende y perdona con amor brindándonos nuevas oportunidades. Tengamos presente en nuestra vida que la forma en que nosotros brindamos nuestro amor así lo recibiremos. Sigamos el ejemplo de misericordia que nos brindó Cristo con su vida ese ejemplo que hasta en la cruz pidió por nosotros y buscó comprendernos. Recordemos nadie es perfecto, entendamos con amor y ayudemos si es posible a las personas a cambiar porque de esa manera no irán por el camino equivocado ese camino que los llena de tristeza.
Tener en cuenta que esa verdadera misericordia viene del amor de
Cristo por ello abramos nuestro corazón. Igualmente, cuando hablamos de los juicios
el Señor dice no juzgues y no serás juzgado; pero esto de no juzgar nos cuesta
demasiado porque tenemos un ojo muy certero y etiquetamos de inmediato a las
personas, no juzgamos los actos, sino a las personas. Por ello intentemos cada
vez ser más cautos y prudentes cuando hablamos y emitimos algún juicio, y en
este tiempo de Cuaresma que estamos viviendo pidámosle al Señor para ser
prudentes con lo que decimos y hacemos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario