Texto escogido por: Richard Jesús
Lectura
del santo evangelio según san Mateo (25,31-46):
En
aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando
venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará
en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.
Él
separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y
pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces
dirá el rey a los de su derecha:
“Venid
vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde
la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.
Entonces
los justos le contestarán:
Y
el rey les dirá:
“En
verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más
pequeños, conmigo lo hicisteis”.
Entonces
dirá a los de su izquierda:
“Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”.
Entonces
también estos contestarán:
“Señor,
¿Cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la
cárcel, y no te asistimos?”.
Él
les replicará:
“En
verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco
lo hicisteis conmigo”.
Y
estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».
Palabra del Señor
El
Evangelio de hoy nos dice que sigamos el ejemplo de vida de Jesús, cuyo único
camino es el amor. Ese amor que debemos brindar al prójimo ayudándolo,
sirviéndolo en sus momentos más complicados, a veces con una sola palabra de
ánimo que salga de nuestro corazón reconforta al prójimo.
Ahora
mismo cuántos enfermos, cuántos desterrados, cuántos marginados, cuántos
hambrientos nos tienden la mano cada día y no somos capaces de verlos...Vivimos
en un mundo que va muy de prisa, siempre andamos atentos a nuestros quehaceres,
a las últimas noticias, etc. y parece que no tuviéramos tiempo para los demás,
los que de verdad nos necesitan. No será porque no tenemos en el centro de
nuestra vida a Dios?. Bueno les propongo a la luz de esta lectura, reflexionemos
sobre las prioridades de nuestro corazón, especialmente en este tiempo de
cuaresma que estamos viviendo.
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