Lectura escogida por: Richard Jesús
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
«Yo soy la luz del
mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la
vida».
Le dijeron los
fariseos:
«Tú das testimonio de
ti mismo; tu testimonio no es verdadero».
Jesús les contestó:
«Aunque yo doy
testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he
venido y adónde voy; en cambio, vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde
voy. Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie; y, si juzgo yo, mi
juicio es legítimo, porque no estoy yo solo, ¡sino yo y e! que me ha enviado,
el Padre; y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es
verdadero. Yo doy testimonio de mí mismo, y además da testimonio de mí el que
me ha enviado, el Padre».
Ellos le preguntaban:
«Dónde está tu
Padre?».
Jesús contestó:
«Ni me conocéis a mí
ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre».
Jesús tuvo esta
conversación junto al arca de las ofrendas, cuando enseñaba en el templo. Y
nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.
REFLEXIÓN
El Evangelio de hoy tiene un contenido muy amplio; pero se resume en estas frases: "yo soy la luz del mundo, el que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá luz de la vida". Muchas veces por nuestra forma de actuar, por nuestra propia humanidad cometemos muchos errores, es como que camináramos en medio de la oscuridad. Poniendo un ejemplo muy práctico, cuando nos acostamos y nos quedamos dormidos, en algún momento de la noche en algún momento de la noche nos despertamos para ir al baño a la cocina etc. y vemos que estamos en completa oscuridad y que muy fácilmente podemos tropezar o caer estando en nuestra propia habitación, peor aún será si estamos en casa de un familiar una amistad o un hotel. Eso mismo nos ocurre en nuestra vida cotidiana andamos muchas veces chocándonos, cayéndonos, tropezándonos. Esto nos hace doler nuestro corazón, hace sufrir a nuestra familia hace sufrir a nuestro prójimo. Eso es caminar en las tinieblas y Jesucristo nos ayuda a prender ese foquito de luz para que nosotros podamos andar por el camino correcto sin caernos sin tropezar es decir sin pecar porque nuestras vidas esas caídas son dejarnos llevar por nuestras pasiones impulsos vicios etc. lo cual nos lleva a ser soberbios poco humildes dando prioridad al dinero y al poder olvidando que todos nos necesitamos recíprocamente pero el Señor siempre nos invoca a darnos cuenta a darnos la luz por eso la palabra de hoy nos hace reflexionar para abrir nuestro corazón y aceptar la luz de la vida y de salvación que Dios nos invita a cada día.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario